Europa

La Postal

Nápoles

La Divina Comedia napolitana

por Sara Cucala desde Nápoles (Italia)

El día que el Vesubio se libera de su nube, de sus algodones que le limpian el tenebroso cráter, se puede ver su perfil sobreponiéndose en el paisaje de Nápoles. Me encuentro en lo alto de la ciudad, en el barrio de Posillipo, junto a la carretera que desciende a la bullicio napolitano, en un punto de curva desde donde se puede hacer una parada y contemplar toda la ciudad, con su Vesubio hoy limpio y hermoso, poderoso e imponente.

Desde lo alto, con el Vesubio al frente, esa postal de belleza me recuerda que Nápoles está construída en escala, superponiendo mundos que a su vez dan forma a la totalidad de esta caótica y bellísima ciudad. Entonces pienso que es como la Divina Comedia. En lo más profundo, en la base de este mundo latente, se encuentra el infierno, el caos, el movimiento vertiginoso, el azar haciendo malas y buenas pasadas, es ese mundo tentador a la par que tenebroso. Según vas ascenciendo por las carreteras serpenteantes napolitanas pasas por el purgatorio y allí, en esos lugares que otean de frente al Vesubio y pierden la mirada en la bahía napolitana, reside el paraíso.

El mundo de los pobres reside abajo, el mundo de los ricos arriba, por decirlo de algún modo. El agua reside abajo, la tierra en el medio y el fuego… el fuego amenaza con salir de la boca del rey napolitano, este dios Vesubio, que días como hoy te regala la más bella postal de su indómito poder.

Nápoles te invita a descender a los infiernos para luego subirte al cielo, al paraíso… Sin miedo o con él , pero que sin se te note. Ése se el apasionante viaje que te regala esta tierra de nadie, en la que, sin embargo, todos desde el primer momento que la pisamos formamos parte de un capítulo escrito por Dante. Así es la imagen desde el barrio de Posillipo, por ahora, en los cielos.