
por Isabel García desde Sausalito (California)
Por sus serpenteantes y glamourosas cuestas subía y bajaba motorizada una jovencísima Sharon Stone transformada en la sádica escritora con recursos Catherine Tramell de Instito básico. El mismo escenario servía de base de operaciones para el escalofriante trío formado por Richard Gere, Uma Thurman y Kim Basinger en Análisis final. Las dos películas se rodaron en 1992 y las dos utilizaron como fondo las impresionantes vistas a la bahía de San Francisco que ofrece Sausalito, un ex pueblecito de pescadores reconvertido en sibarita punto de encuentro de artistas, intelectuales y hombres (y mujeres) de negocios tocados con la varita del éxito y, a juzgar por las casas que aquí exhiben, del dinero.
Eso, ahora. En los 60, en cambio, quienes ocupaban esta apacible localidad californiana al otro lado del Golden Gate fueron varias comunidades de hippies que, al grito de paz y amor, convirtieron en su morada las embarcaciones que yacían en el puerto. Literal: las llamadas houses-boats que todavía hoy persisten sobre las aguas fueron construidas con los materiales extraídos de los viejos barcos. La ingeniería llegó a tal que las casas se comunican a través de puentes flotantes. De hecho, el turista que estos días pasea por aquí suele buscarlas. Y los propietarios cumplen su deseo organizando tours por ellas. Quien prefiera el glamour del actual puerto deportivo tendrá para elegir entre centenares de yates de diseño.
También podrá acercarse al Bay Model Visitor Center, donde se encuentra una enorme maqueta de la bahía de San Francisco, con reproducción del régimen de mareas incluida. Si lo suyo es vivirlo en directo, el barco Hawaiian Chieftain ofrece un crucero por ella, con bufé gastronómico y todo. Y si no, siempre podrá dar una vuelta por Bridgeway Boulevard, la calle comercial por antonomasia, en la que se aglutinan estilosas boutiques, restaurantes de todo corte (pero sobre todo franceses, italianos y especializados en marisco) y cafés con sobrado encanto y terrazas... si el tiempo acompaña, lo que puede pasar, ya que en San Francisco, a 20 minutos en coche, puede estar lloviendo y aquí, en Sausalito, calentar tranquilamente el sol.
Las tiendas de souvenirs y motivos marítimos forman parte del resto de imprescindibles de esta pintoresca villa. Por eso, no hay que perderse esa boutique de artículos de Navidad cuyo escaparate nunca deja indiferente. En el tiempo de esta visita, lo decoraba un gigantesco abeto gay del que colgaban personajes que bien podían formar parte de cualquier carroza el Día del Orgullo: un policía estilo oso, un fornido marinero, un bombero con cuerpo de sirena...
| Sausalito: Carretera US 101. Condado de Marin, California. Desde el pier 41 de San Francisco sale un ferry hacia Sausalito.
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