África

La Postal

Zara, Salamanca

De compras en Nuestra Señora de Zara

por Isabel García desde Salamanca

Se ha convertido en una parada más dentro del circuito turístico de Salamanca, una vez descubierta la rana, atravesada la catedral y contempladas, una a una, las conchas que salpican la fachada de la casa más famosa de la ciudad castellana. Entonces, le llega el turno a este antiguo convento del siglo XVIII que ahora da cobijo a las prendas más chic de la pupila predilecta de Amancio Ortega. Es decir, Zara. Tal cual: Inditex y la Iglesia fusionadas por obra y gracia de la arquitectura.

En pleno centro, y en una de las calles más comerciales de Salamanca (Toro), los blazers se codean con los vestidos vaporosos de la temporada mientras, al fondo, emerge impertérrito el crucero de la iglesia barroca que un día fue. Más llamativos aún resultan los probadores, ocultos entre los muros del ex convento de San Antonio el Real. Pero lo que más impresiona es la enorme cúpula de 22 metros que corona el edificio, cuya estructura original se ha mantenido en toda regla.

Ésa fue la pauta a la que se comprometió el todopoderoso Ortega para levantar un Zara en lo que antaño fue una iglesia, declarada Bien de Interés Cultural para más inri. Por eso, el local, dividido en cuatro alturas, está separado por cristales de los muros originales del edificio para así protegerlo. La estructura de vidrio y acero no desentona con el aire barroco del lugar, mérito del equipo encargado del proyecto. No en vano, las obras duraron más de ocho años.

El dilatado esfuerzo se debió, en parte, a los pegas administrativas que ponían algunos miembros del Ayuntamiento y de la Asociación Ciudadana en Defensa del Patrimonio, a los que al principio no les hacía mucha gracia eso de convertir la emblemática institución en otro templo, sí, pero del consumo. El empeño de Inditex pudo más, como ya hiciera con el antiguo cine Capitolio de Elche, todo un referente de la ciudad alicantina, o el mercado de San Martín de San Sebastián.

Aun así, la historia de este claustro salmantino nació tumultuosa desde el mismo momento en que fray Esteban López quiso levantar un convento y el Consistorio de la época (finales del siglo XVII) no lo dejó por considerar que ya había bastantes. El cura camufló el proyecto en forma de hospiral. Después, llegarían los tiempos de la desamortización y el traspaso de unas manos a otras hasta convertirse incluso en teatro, el Liceo, nombre con el que se conoce ahora a este Zara inusitado, el de la Plaza del Teatro Liceo.

Zara Plaza del Teatro Liceo | Calle Toro, 28. Salamanca. Tfno: 923 272 215. www.zara.com.