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Las piedras de Kaseberga en Suecia

Las piedras de Kaseberga en Suecia

por Javier Mazorra

En el extremo sur de Suecia, en un mirador natural que domina la costa del Báltico , a la altura del minúsculo puerto de Kaseberga, hace unos mil quinientos años se escogieron de forma meticulosa cincuenta y nueve inmensas piedras de diferentes tamaños para dibujar en el paisaje el contorno de un insólito barco a punto de lanzarse al mar. En esta región, conocida como Skane, se han descubierto los círculos de piedra de mayores dimensiones de esta parte de Europa incluidos algunos enterramientos coronados por piedras en forma de naves pero no parecen estar relacionados con el estilizado crucero de Ales Stenar. A pesar de haberse convertido en uno de los monumentos más visitados del país, todavía nadie ha sabido descifrar sus secretos. Durante siglos se relacionó con un legendario rey vikingo llamado Ale que habría elegido ser enterrado en este carismático lugar. Las últimas excavaciones han confirmado que no se trata de una tumba aunque tampoco se sabe si se utilizó como templo o lugar sagrado. Sólo se han encontrado restos de cerámica y algunos huesos de animales. La última teoría sugiere una estrecha relación con la astronomía, funcionando como calendario, para determinar ciertas fechas relevantes. Se ha comprobado que su extremo norte está alineado con la puesta del sol durante el solsticio de verano, mientras que el lado opuesto coincide con la posición del astro divino durante el solsticio de invierno. Otros han querido encontrar afinidades con la astrología. En realidad el lugar despide un aura tan fuerte y poderosa que cada visitante -y ya superan los trescientos mil cada año- termina formando su propia teoría. Resulta difícil de explicar pero ningún otro de los monumentos megalíticos de la zona, -y los hay tan importantes y espectaculares como la tumba circular de Kivik, de mayores dimensiones si cabe y decorada con inscripciones figurativas o el cercano círculo de  Vitemölla on Österlen -, se acerca, ni de lejos, a la popularidad de estas misteriosas piedras que también se han relacionado con la presencia de gigantes icíclopes, los únicos capaces de trasladar esos bloques desde sus lejanas canteras hasta el actual emplazamiento.  Día y noche, docenas de peregrinos suben la empinada cuesta que sale desde el muelle de Kaseberga, creando una improvisada procesión a los largo de los cerca de mil metros que separan la población del monumento. Ales Stenar permanece accesible durante las veinticuatros horas del día. Por muchos que sean los visitantes, un extraño silencio, sólo roto por el sonido del viento, protege este lugar donde el cielo, el mar y la tierra parecen unirse de pronto para venerar unas piedras que sin duda incitan la meditación y el ensueño.

Quizás no sea casualidad que muchos de los que acuden a este acantilado lleno de enigmas, se sientan también atraídos por la ruta de Wallander, el inspector creado por el escritor Henning Mankell. Siguiendo el curso de sus novelas policíacas se puede reinventar la geografía de Skane, para luego imaginar que detrás de pueblos tan idílicos como Ystad - conocida por sus casas multicolores con entramados de madera- guardan otra realidad distinta. ¿Qué esconden en su espesura los bosques de abedules que se acercan hasta la misma orilla del mar?