Desde la isla de Robinson Crusoe, en el archipiélago chileno de Juan Fernández, a las tranquilas aguas del Puerto de Mogán, en las Canarias, pasando por Asturias, México, Ibiza o Gozo, el experto submarinista Chano Montelongo repasa ocho fondos indispensables para los amantes del buceo, presentando las inmersiones imprescindibles y demás detalles importantes.
Lugar ambicionado por piratas en el pasado, La Paz es hoy codiciada por los extraordinarios tesoros submarinos que albergan su mar, uno de los más jóvenes y ricos del planeta.
Sólo una expresión puede describir el submarinismo en las islas de Malta: Buceo escénico. En la isla de Gozo, el Mediterráneo se presenta como hace 50 años, virgen y desconocido.
Además de ser la isla del hedonismo y de las noches interminables, es un idílico paraíso cuyas reducidas dimensiones permiten que los aficionados puedan elegir a su antojo la zona para bucear.
La más grande de las islas del Caribe, frente a la costa mexicana de Yucatán, es una plataforma de coral erigida sobre los restos de un antiguo volcán. Sus fondos contienen las especies más inimaginables.
Si hay en Gran Canaria un pueblo pesquero que todavía conserve un auténtico sabor marinero ese es, sin duda, Mogán, cuyos fondos están especialmente indicados para la práctica del submarinismo.
Para los buceadores españoles hablar de Costa Rica es hacerlo de la Isla del Coco. Sin embargo, el Golfo Papagayo, en la Guanacaste es, según los expertos, el mejor lugar de buceo de todo Centroamérica.
Las aguas del oriente asturiano sigue manteniendo en sus fondos un verdadero vergel donde la vida nace en cualquier rincón, aunque a veces, a primera vista, no se divise.
En el archipiélago chileno de Juan Fernández permanece varada la isla 'desierta' más famosa del mundo: Robinsón Crusoe, en cuyos fondos el lobo fino de dos pelos es el rey.
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