La belleza de la montaña palentina lleva seduciendo a los mortales desde la época romana. Aquí no hay trigales pero sí decenas de solitarias ermitas románicas.
Allá en lo alto del Teide, todo puede ser muy cinematográfico. O muy literario. O muy épico, según se mire. El Parque Nacional más visitado de España es un paraje mágico.
La afición cinegética de Alfonso XIII fue el origen de este bello parador enclavado al pie de la Sierra de Gredos. Construido hace ahora 80 años, fue el primero de la red nacional.
Los parajes del valle de Liébana son ese lugar en el que turismo gastronómico, arquitectura medieval y senderismo forman un sólido matrimonio a tres bandas.
El Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas es el más grande de España, por lo que cuenta con una generosa oferta para los amantes de la naturaleza.
Entre la verdad y la leyenda se fue construyendo lo que hoy conocemos como Guadalupe, un santuario natural generoso en corrientes de agua, flora y fauna.
Los Picos de Europa y su parque ofrecen aire puro a borbotones, ejercicio a espuertas y naturaleza para aburrir. El Parador de Cangas de Onís es el perfecto campamento base.
La vida en esta región se pasea por las callejas de la capital del valle de Sanabria, territorio privilegiado que conserva verdaderos escenarios silvestres.
Con el frontón de la Sierra de Gredos, dos mil metros por encima, los campos que rodean Oropesa se cubren de productivas dehesas de encinas y alcornoques.
Un búnker medieval en el que nació el monarca que apoquinó el viaje de Colón en pos de especias y glorias: Fernando, esposo de Isabel. Desde entonces, Sos ha cambiado muy poco.
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