Jinetes, caminantes y viajeros se unen en la llamada Ruta del Emperador, que comienza en el parador de la bella localidad cacereña de Jarandilla para llegar al Monasterio de Yuste.
Existió un Duque al que le bastaron veinte años para convertir la villa de Lerma en una sucursal de la corte de Felipe III. Aquello que se construyó todavía sigue ahí, junto a la N-I.
Cuando se visita Zafra hay que cuadrar las fiestas con el calendario. Todo el año es una fiesta, en esta monumental ciudad extremeña para ser paseada cuando no hace calor.
Si la Catedral de Santiago bendice a los peregrinos, el Hospital de los Reyes Católicos –hoy Parador- se encarga de mimarlos desde la plaza más bella del Occidente europeo.
Las siete puertas de su muralla hablan del esplendoroso pasado de esta hermosa localidad salmantina, donde cada edificio parece contar una intrincada historia.
Este pueblo de la provincia de Barcelona es un lugar donde aprender y vivir la historia rodeado de valles y de una tierra horadada llena de sorpresas.
El Camino de Santiago tiene tal energía que todo los pueblos parecen acercarse a la caza del peregrino. Por eso, pueblos como Olite se transforman en lugar de ocio perfecto.
Desde el fondo de un valle amable donde maduran apreciados caldos, la villa franca del Bierzo reconforta los ánimos de los viajeros con un ambiente monumental y tranquilo.
La capital de la Riveira Sacra se alza en una encrucijada de caminos cuya importancia histórica ha dejado un destacado patrimonio en torno al cual gira esta activa villa.
Etapa obligada en el Camino, la capital leonesa es simbiosis perfecta entre la historia de su antiguo reino y el espectacular futuro que señala su arquitectura actual.
Sorprende tanta muralla, iglesia y palacio en la Plasencia de hace siglos. La ciudad rompe muchos esquemas con su catálogo monumental glorioso.
Tras un oscuro periodo de abandono y olvido, la otrora poderosa villa de Alarcón resurge alumbrada por la recuperación de su patrimonio y una creación artística única.
Etapa clave en el Camino de Santiago, la importancia de Santo Domingo justifica que Paradores haya abierto un segundo establecimiento en la localidad riojana.
Érase una villa a una plaza Mayor pegada, a una en la que se lidian toros y, los fines de semana, se viste de visitantes y de amantes de la cocina castiza.
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