Viajes con Mowgli

Planes para la vuelta

Hemos vuelto al cole. A la rutina.

No está mal.

Igual que nunca he temido a los domingos, tampoco me ha amedrentado que acabara el verano. Al contrario: me encanta ver cómo se apaga, porque sé que volverá, pero también porque su fin propicia reencuentros. Y, además, tiene siempre algo de iniciático.

We are back in town, again.

Pensaba hacer una lista con planes (que si dinosaurios, que si trenes, que si planetas, bla, bla bla), para niños, para Mowgli & co. Pero en realidad quiero hacer esta lista para mí que es, por supuesto, también para ellos. Porque en horario diurno somos indisolubles.

1. Ivory Press. Hemos quedado con Zaha. La galería de Elena Ochoa es perfecta para ir con niños: Abrid la puerta y fijaos bien en esa rampa infinita, se desliza el carrito que da gusto. Y para colmo acaban de inaugurar la exposición Zaha Hadid. Beyond Boundaries, Art and Design. Organiza la galería visitas guiadas (me encantaría ir a la de Madame Parking, Teresa Sapey, ya lo confieso) y forma parte Apertura, un programa de las galerías madrileñas que no tiene desperdicio y que apuntado también queda.

2. Perrito Faldero. Ñam ñan. Tras Tartán y Muñoca, no necesitamos excusas para apuntar y requetesubrayar en la agenda que queremos ir a comer a Perrito Faldero, el restaurante que Javier Muñoz Calero tiene en Chueca (San Lorenzo, 9), pero el motivo no es otro que su perrito caliente, con el que cualquier niño (y no tan niño) será feliz.

3. La Central de Callao, de estreno. Nos empujan la curiosidad y las ganas: 1.200 metros cuadrados con 70.000 libros y tesoros arquitectónicos en un edificio de tres plantas (con ciprés incluido). En su mini sucursal de la Fundación Mapfre (Recoletos) le compré a Mowgli su primer cuento (El libro de la selva) y descubrí los de Hervé Tullier, que son auténticas maravillas. Ya la han inaugurado. Sé que enloqueceré. La tentación vive en Callao.

4. Cunningham, el ojo se educa. También en la Fundación Mapfre, pero en la sede de Azca, nos espera la exposición fotográfica de esta mujer tan valiente que ejerció la fotografía del modo que, quizás, más admiro: buscando la belleza en lo cotidiano, en las cosas comunes.

5. El Capricho. Pon un jardín en tu vida. Empecemos por el principio: el artículo sobre jardines que Héctor Abad escribió en Vanity Fair creo que en su número de ¿junio? (su portada, me temo, tiene la culpa de que mi cerebro no quiera acordarse). Pueden leerlo online aquí. Es insuperable en el fondo y la forma. Iremos hasta la Alameda de Osuna para seguir deleitándonos porque el parque El Capricho no sólo es bello y está repleto de secretos, sino que su gracia paisajísitca reside en acoger los tres tipos de jardines: el parterre o jardín francés, el paisajista inglés y el giardino italiano. Un pequeño viaje para una tarde de sábado, de septiembre.

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