Viajes con Mowgli

Complejo Mary Poppins

Sé que nunca tendré el bolso de Mary Poppins. Pero no me importa, entre otras cosas porque no me dejarían embarcar con él en un avión (ni de Ryanair ni de otra compañía). Además, para dar rienda suelta a mi particular síndrome de Diógenes ya tengo Pinterest.

En cualquier caso, cuando viajo con Mowgli & co. algo de complejo Mary Poppins sí que tengo. Hay que llevar siempre un poco de todo, un-poco-de-todo que hará que el viaje sea un éxito. He aquí mis imprescindibles:

Toallitas. Las de la imagen son Eco Baby de Baby Deli (4,40 ¤). Me gustan pero sobra decir que la marca es lo de menos.

Un babero. Este es de Bonpoint (36 ¤). Que sea de plastiquete tiene la ventaja de que dura más tiempo limpio. Importante en un vuelo de varias horas.

Gasas. De BeMini (10 ¤), una web que no tiene desperdicio. Desde que descubrí las gasas en Bonton (también las venden muy apañadas aunque un pelín más ásperas en Zara Home Kids) no puedo vivir sin ellas. Es como absurdo pero es así.

Hidratante & Gel-Champú (12 y 18 ¤). Básico el momento 2 en 1. La hidratante es para madres e hijos. El gel es también champú. Lo mejor, son de Cowshed y GreenPeople, y las vende Laconicum, una web adictiva -para pioneros, beauty-freaks y curiosos-, perfecta para madres/padres viajeros (eche un vistazo a su sección travel friendly y verá).

Cojín etiquetas (16 ¤) de La Casa de los Roper. Si tiene un bebé sabrá que esto es lo MÁS. Porque a los bebés lo que más le gusta de un peluche es la etiqueta (científicamente probado). Las de Ikea tan laaaargas están muy bien, pero la idea de esta madre sueca que decidió hacer un cojín repleto de etiquetas para deleite de los bebés del mundo es lo máximo. Entretenimiento (y silencio) asegurado.

Calcetines-zapatillas  (23 ¤ ) de Collegien. Comodidad para ellos, tranquilidad para nosotros. Especialmente indicadas para los que necesitamos -sin motivo aparente y sin menospreciar nuestros zapatos- descalzarnos. Perfectas para estar en casa y también para viajar.

Un snack (1,60 ¤ ). Para aliviarme la conciencia es de Goodie. Para salir de un apuro Ella's Kitchen, esa niña tan graciosa de la que aquí ya he hablado. Ambos se venden en Baby Deli. Aunque no hay que desmerecer la sección de alimentación infantil de Carrefour.

Una sudadera (36 ¤) de Bobochoses. Para esos aires acondicionados inesperados.

Lápiz y papel (unos 20 ¤) . El día en que Mowgli sostuvo por primera vez un lápiz (para horror de las paredes) fue como cuando el hombre llegó a la Luna: un pequeño paso para él, pero un gran salto para sus progenitores. Rememoraciones emotivas aparte, los de la imagen son de la romana y antigua (valga la redundancia pero es que llevan en esto desde 1930) Antica Cartotecnica, y los vende Vetted. La inefable libreta de caligrafía  es de Serrote, una casa portuguesa indispensable para los que conservamos con amor nuestro tipómetro de la facultad.

LEGO. Ya he explicado aquí cómo cambió mi vida con LEGO. Mowgli dejó de ser pseudohiperactivo para convertirse en un Norman Foster en potencia, pero lo mejor es que su hermana de seis meses también es LEGOadicta (¿Charlotte Perriand en potencia, quizás?). Usa los lego como instrumentos de percusión y cuando no está chupando una etiqueta muerde la pieza a la espera de que aparezcan sus primeros dientes.

(La camara de fotos la he cogido de internet, tengo entendido que próximamente saldrá a la venta. Seguiremos informando. Entre tanto,  más... en el MOwgLI's BoaRd de mi Pinterest).

Twitter: @mariafluxa

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