Ventanilla o Pasillo

Entre Valencia y Alicante en un Passat

Para los que sientan mono de viaje exótico  a mediados de enero y no tengan ni el presupuesto ni el tiempo para hacerse una expedición allende los mares tienen varias opciones estupendas en la costa de nuestra península. Yo les recomiendo explorar esa zona fronteriza entre Valencia y Alicante por donde rara vez se circula a pesar de  encontrarse absolutamente repleta de tesoros.

Se puede ir en coche propio pero yo vuelvo a proponer mi fórmula con coche alquilado acompañado donde esta vez me alegraron la vida ofreciéndome un estupendo Passat negro cuando había  reservado un coche mucho más modesto de la gama D. A mí me gustaría creer que tal privilegio lo conseguí por ser fiel a Europcar pero a lo mejor fue simplemente porque no tenían  lo que había pedido. De una u otra forma ese tipo de cosas siempre es una buena señal al comienzo de un viaje. Como cuando llegas a un aeropuerto  y te 'regalan' una plaza en clase Business cuando habías pagado un billete en económica.  Esos milagros ocurren de verdad. No son leyendas urbanas.

La primera sorpresa del viaje después de terminar de despertarse atravesando La Mancha es un Ontinyent que ha cambiado totalmente su imagen. El casco antiguo no es muy grande pero se ha transformado en una verdadera joyita. Por favor échenle un vistazo desde el  puente que cruza el río Clariano.  Un río que por cierto, a la entrada del pueblo, atraviesa un pequeño cañón formando pozas de agua cristalina perfectas para darse un baño cuando el tiempo caliente un poco. El paraje se conoce como Pou Clar y es de wow!! Como lo es sin duda la estampa de Bocairent que surge de pronto al final de un desfiladero, unos kilómetros más adelante.

Bocairent es uno de esos sitios que no puedo comprender como no son más famosos y no sólo por esa primera impresión, sino por todo lo que se descubre callejeando por su casco antiguo, explorando sus múltiples cuevas, descubriendo su plaza de toros excavada en la roca. Ya escribiré con más detenimiento sobre ello. Por el momento adelanto que el mejor lugar donde alojarse es L 'Estació en la antigua estación de tren, un hotel con el sello de calidad de Rusticae.

La carretera que une la Vall d' Albaida con la costa va a caballo entre las provincias de Alicante y Valencia, atravesando unos paisajes que a veces recuerdan los de la Toscana, otras los del Jerte o la Vera pero rara vez dejan indiferentes. Ya se veían los primeros almendros en flor aunque el gran espectáculo debe ser cuando florezcan los cerezos dentro de unos meses. Cada pocos kilómetros aparecen pequeños Bocairent, entre escarpadas sierras meticulosamente cultivadas desde hace siglos, tanto en el La Vall de Gallinera como en el de La Vall d' Ebo, antes de alcanzar Pego, desde donde ya se ve un mar de naranjos  frente al Mediterráneo.

Esa zona fronteriza entre las dos provincias del antiguo Reino de Valencia coincide con el municipio alicantino de Denia, donde no hay que perderse su espectacular castillo ciudadela. Vale la pena pagar los 2,5 de entrada. Y también con el ya valenciano de Oliva donde descubrí el Playa Oliva Beach & Sports, un hotel estupendo con una relación calidad precio insuperable en esta zona. Además de una serie de playas semisalvajes bordeadas de dunas como la de Terranova.

De una experiencia así se vuelve con las pilas bien cargadas y la sensación de que sin duda hay luz al fondo del túnel. Apunten que hay fiestas en la zona para San Blas.

Quien se decida por alquilar un coche consulten en la web y miren las ventajas del nuevo programa de fidelización Privilege de Europcar (www.europcar.es/privilege). Y no es por hacerle publicidad a Volkswagen pero el Passat gasta poquísimo. Recorrí cerca de 1200 kilómetros y al final de viaje todavía quedaba diésel en el depósito para cien kilómetros más por lo menos.

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