El efecto Herzog & de Meuron
¿Qué tienen en común la Tate de Modern de Londres, el Estadio ‘Nido’ de Pekín, el Young Museum de San Francisco, el Allianz Arena de Munich o el CaixaForum de Madrid? La respuesta es la barita mágica de Herzog & de Meuron. Desde que se inauguró el Guggenheim de Gehry en Bilbao, toda ciudad que se precie ha querido contar con ese icono que no sólo de un vuelco a su imagen sino que también atraiga a millones de visitantes. No hay una fórmula perfecta para conseguirlo pero si se buscan unos arquitectos que casi nunca fallen, hay que ir a buscarlos a Basilea donde esta pareja profesional no sólo tiene su estudio, sino también un inusitado laboratorio donde han ido probando todo tipo de ‘experimentos’, como se puede comprobar en al menos, una veintena de insólitos proyectos.
Su secreto posiblemente radica en adaptarse a las necesidades del cliente, no tener miedo a trabajar a partir de un edificio anterior pero al mismo tiempo, tampoco poner límites ni a su imaginación, ni a los recursos tecnológicos. Así lograron su primer gran éxito en Londres y ahora están a punto de conseguirlo en Nueva York con su transformación del Armory en Park Avenue. Otros proyectos como el nuevo Auditorio de Hamburgo, ya antes de su inauguración se ha convertido en la nueva imagen de la ciudad o en Barcelona, han conseguido darle la vuelta a un proyecto como el que realizaron para el Forum para transformarlo en el muy atractivo Museo Blau de Ciencias Naturales.
Pero quien quiera conocer de verdad su complejo proceso creativo tiene que acercarse a ese cruce de caminos entre Francia, Alemania y Suiza que es Basilea. Allí acabo de ver sus últimos proyectos en la zona. Por un lado dos edificios de nueva planta para la Farmacéutica Actelion que revolucionan la manera de estructurar las plantas de un edificio y que aportan dos escaleras que seguramente se van a transformar en un hito en la historia de la arquitectura. El acceso a estos edificios es muy restringido pero vale la pena hacer el esfuerzo. Por otro parte, al otro lado de la frontera, en el campus que Vitra tiene en la población alemana de Weil am Rhein han reinventado el concepto de showroom a través de su VitraHaus. Formada por doce ‘casas’ entrelazadas, consigue seducir al visitante de forma inmediata atrayéndolo a su vez a los muebles que Vitra presenta en su interior. El proyecto ha tenido tanto éxito que unos meses después de su inauguración ya se está ampliando una de las ‘casas’ para dar más espacio al restaurante. Por último han remodelado el Museum der Kulturen frente a la misma Catedral de Basilea con una intervención que sólo se descubre en su verdadera dimensión subiendo al campanario de esta última. Desde allí se divisa el extravagante nuevo tejado que a su vez modifica la concepción de su espacio interior. Todo ello sin embargo siendo absolutamente respetuoso con el edificio original y prescindiendo de cualquier protagonismo. También pude ver en proceso de realización una residencia de ancianos donde ya daban ganas de quedarse, las obras ya muy avanzadas de la ampliación del Messe o Palacio de Exposiciones y Congresos además de los primeros pasos en la construcción de lo que será la torre más alta de Suiza para la farmacéutica Roche. Aunque para mi todavía, si hay un edificio Herzog &de Meuron que merezca por si sólo acercarse a Basilea ese es sin duda el inclasificable centro cultural Schaulager.
