5ª Avenida

Un hotel para recordar el Titanic


El aniversario de la tragedia del Titanic deja varios reportajes interesantes. El especial de El Mundo de la pasada semana, sin ir más lejos. Aquí en Nueva York, sin embargo, la hundimiento del tiende una dimensión diferente. En toda la ciudad quedan huellas del naufragio. María Ramírez y Eduardo Suárez hablan en Planeta NYC, por ejemplo, del parque de Ida e Isidor Straus uno de los matrimonios que pereció en la noche del 15 de abril de 1912. El New York Times recoge otros rincones y objetos de la ciudad que aún mantienen relación con el barco: placas conmemorativas, monumentos, libros, cartas...

Quizá la conexión más interesante esté en la calle 55 con la Quinta Avenida. Es el St. Regis, el hotel de lujo más antiguo de la ciudad. Se fundó en 1904 junto a la zona que albergaba, en aquel entonces, las mansiones más lujosas de la ciudad (La galería Frick en la calle 71 es un buen recuerdo del tipo de edificación que por entonces había en lo que hoy es el Upper East Side y la zona superior del Midtown).

Su fundador, John Jacob Astor IV, era el pasajero más adinerado del fatídico viaje (hoy su fortuna equivaldría a unos 11.000 millones de dólares) y una de las víctimas del hundimiento. Su esposa, embarazada, la enfermera que los acompañaba y su asistenta fueron evacuadas. Astor pidió acompañarlas pero los oficiales encargados de la evacuación le negaron el asiento en los botes salvavidas porque aún había mujeres y niños a bordo del Titanic que no habían podido ser evacuados. Su cuerpo fue una de los 333 recuperados días más tarde. Sus últimos minutos los compartió fumando en cubierta junto al escritor de novelas de misterio y periodista Jaques Frutelle.

El hotel aún conserva los frescos y mármoles que John Jacob Astor IV mandó construir a principios de siglo y sus botones, recepcionistas y mayordomos, impecablemente uniformados, aún recuerdan el lujo de la conocida como "edad dorada". En las estanterías de su biblioteca aún hay miles de volumenes encuadernados en piel que pertenecieron al fundador.

El pasado 4 de abril el hotel celebró una cena homenaje inspirada en el último menú del Titanic y que contó con varios descendientes de los Astor, entre ellos la nieta de John Jacob. "Mi abuelo solía venir por la mañana temprano al hotel y recorría las estancias para asegurarse de que todo estaba perfecto", confesaba hace poco a Associated Press. Hoy, hospedarse en el St. Regis cuesta unos 570 euros por noche en una habitación superior. La suite presidencial, que normalmente acoge altos dignatarios y grandes celebridades, cuesta unos 15.000 euros por noche.

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