por PATRICIA OSUNA
Con su impresionante patrimonio artístico y su gran vitalidad, Siena demuestra que el medievo puede sobrevivir en pleno siglo XXI. Cuenta la leyenda que la ciudad tuvo su origen en una carrera de caballos que enfrentó a los hermanos Senio y Ascanio, hijos de Remo. De sus monturas, una blanca y otra negra, tomó sus colores la ciudad.
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