Las casas teñidas de blanco, con su patio y su jardín, van haciéndose cada vez más dueñas de la diminuta carretera que llega hasta Bodegas Cabriñana, en la vereda del Cerro Macho, Montilla. Allí, Pepe y Carmen sacan adelante su sueño, una bodega tamaño familiar con producción limitada y numerada de vinos como Fino Cabriñana Oro, Amontillado Oro o Palo Cortado. En el llamado Patio de los Sueños de Villa Añoranza, entre viejos aperos de labranza colgados en las paredes, es donde la pareja va dando forma a sus ideas. Su fiesta del primer mosto de la temporada con 400 invitados al convite es célebre en la villa.
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