Islandia prodigiosa

por JUAN ECHEVERRÍA

La luz permanente del sol de medianoche envuelve en un aura mágica cada rincón de esta isla agreste, solitaria y bella. Aquí donde -salvo en la capital- la presencia humana se reduce a granjas aisladas y pueblos mínimos, la fuerza de la naturaleza acaba siempre por imponerse.