Andalucía por descubrir

Los parajes de la campiña cordobesa se cuelan por la ventana.
Los parajes de la campiña cordobesa se cuelan por la ventana.

Andalucía por descubrir

Los encantadores pueblos de la Subbética

Esta sierra compone la comarca natural más valiosa de la provincia de Córdoba. Allí donde debió haber tierras de labranza, la naturaleza labró accidentes kársticos, valles sinuosos y envalentonados cerros, salpicados de pueblos blancos como la nieve.

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En la cordobesa Sierra Subbética no sólo la naturaleza fue pródiga y generosa. El hombre también contribuyó a decorar cerros, campos de labranza, montes y collados. Levantó poblachos de blanca caligrafía, aldeas, cortijadas y haciendas al lado de tiernas arboledas, regadas por caudalosos arroyos, por los campos de vid, olivo y cereal. Uno de los pueblos donde el atino de la naturaleza y el atino del hombre cobra todo su significado es Almedinilla, una villa pequeña y blanca, situada a poco más de una decena de kilómetros de Priego.

Sesión de parapente.

En Almedinilla hay un río por el que siempre baja un copioso caudal. Es el Caicena que discurre a un lado de un singular museo. Antes de acoger obras de arte, el museo fue almazara de aceite y fábrica de electricidad. Pero lo que realmente tiene valor son las secciones dedicadas a Roma. En una de ellas se expone el dios Hypnos. A las afueras del pueblo se halla una de las villas romanas mejor conservadas de Andalucía.

Capital barroca

La villa de El Ruedo responde a la clásica hacienda patricia, donde las jerarquías estéticas establecían toda la disposición del inmueble. En ella, hace varias décadas, encontraron la escultura en bronce del dios Hypnos, un efebo de la divinidad grecolatina que ensalzó en aquellos tiempos la vida y el sueño.

Cumbres nevadas.

Priego es la capital del barroco cordobés y emula el trazado árabe que sus primeros moradores le legaron. El barrio de la Villa es el ejemplo más vivo de la estética de los pueblos del sur. De las casas, de sus ventanas y balcones cuelgan geranios y jazmines. Miradores y plazoletas como la de San Antonio rompen la disciplina y la estrechez de estas calzadas empedradas. Muy cerca está la iglesia de la Asunción. Es señorial y aristocrática. Familias de rancio abolengo la enriquecieron con capillas barrocas e imágenes de extraordinaria belleza.

Su interior acoge un espacio blanco donde la luz de la mañana entra con sigilo y reverencial respeto. Lo más valioso es el Sagrario, un espacio octogonal donde se suscita un juego de formas y curvas, de relieves y proporciones diseñadas en el siglo XVIII por el maestro barroco Pedrajas. Hay otros lugares que hacen de Priego un lugar único. La Fuente del Rey, las Carnicerías Reales, las iglesias de la Aurora y San Francisco figuran en las mejores páginas patrimoniales de la Subbética.

El parque natural y Zuheros

El Parque Natural de la Subbética, centro natural de Andalucía, se despliega a lo largo y ancho de treinta mil hectáreas. Por él se extiende un bosque mediterráneo de singular valor ecológico. Las áreas de reserva son aquellas que delimitan las altas cumbres, los cerros alejados de los núcleos de población, los montes a los que llegar es un privilegio de los sentidos. Existen, además, senderos de pequeños recorridos como aquellos que conducen hasta el norte de la comarca, hasta los pueblos de Zuheros y Luque.

Vistas de la zona.

Desde Carcabuey los caminos se pierden por la espesura de la sierra de Alcaide y las fuentes de la Canaleja y Fuenfría. Zuheros es uno de los pueblos más bellos de Andalucía. No es una exageración. El pueblo descansa entre las laderas de un cerro abrigado por las extravagantes formas de la piedra. El viejo castillo mira hacia la plaza de la Paz y luce un semblante palaciego. Desde sus restos se divisa un ancho paisaje de olivos y campiñas. Las calles son blancas, serpenteantes, de una belleza ligada a la estética sureña.

Pero todo en ellas es verdad. No hay impostura ni artificio en su arquitectura. Nunca existió un afán historicista, un tópico por la blancura, la cal y el sol. Las calles que muestran los arriates de rosales y jazmines están ahí de la misma forma que hace miles de años fueron formadas, gota a gota, las estalactitas y estalagmitas que erigen la cueva de los Murciélagos.

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