Rediseño

Tributo 'vintage'
a los años 50

Aquel hotel pionero a cuatro dólares la noche ya no sigue en pie, pero le sustituye éste, el Holiday Inn Wolfchase Galleria, buque insignia de la nueva generación de 'retoños' de la cadena. En Memphis, claro, donde nació hace 60 años. No le falta ni la recreación de una habitación tal como era antaño.

Las habitaciones simples costaban cuatro dólares la noche (seis la doble). Los niños, cero. Y su comida también gratis. Más de lo mismo con el aparcamiento: ni un dólar. Y además tenía piscina, todo un lujo para la época. Porque hay que situar la acción: principios de los años 50, cuando surgía en Memphis (Tennessee, Estados Unidos) el primer Holiday Inn de la historia.

La inauguración corrió a cargo de los cinco hijos del fundador, Charles Kemmons Wilson, hombre de negocios inmobiliarios con mucha visión de futuro. Vea arriba la foto del momento. No en vano, se le conoce como el «padre del hotel moderno», al ofrecer alojamiento confortable a precio asequible. Y todo por un viaje infame durmiendo en hoteles «incómodos, sucios» y encima «caros». A su vuelta, se dijo aquello de «nunca más», dando vida a la cadena, que hoy cuenta con 3.375 hoteles en todo el mundo.

Al lado de Graceland

Aquel edificio pionero de Summer Avenue (a unos pasos, por cierto, de Graceland, la casa de Elvis Presley) ya no sigue en pie. Pero la familia Kemmons (ahora sujetan las riendas los nietos) decidió reapostar por Memphis a la hora de fijar aquí uno de los buques insignia de su nueva generación de retoños: el Wolfchase Galleria. Esto se traduce en instalaciones reformadas con más servicios, una atención al cliente más directa, una rebosante carta de almohadas, iluminación innovadora, reciclaje ecológico...

El restaurante cuenta con una tele individual en cada mesa para ver los partidos

Hasta el logo se ha teñido de un verde más fresco. Para dar a luz todo esto, cuatro responsables de Holiday Inn recorrieron seis estados, 3.323 kilómetros y siete hoteles en cinco días preguntando a sus directores y empleados cómo sería su hotel ideal; qué dejarían y qué quitarían si pudieran. Con la lista en mano, surgió el Holiday Inn & Suites Memphis Wolfchase Galleria en 2009.

Las 133 super-espaciosas habitaciones siguen un diseño clásico nutrido de tonos tierra. Nada que ver con el rojo exultante del restaurante-cafetería Kem's (en honor al patriarca), al más puro estilo diner americano. Con máquina toca-discos y todo. Y tele individual en cada mesa para ver los partidos, por ejemplo. Hay que probar su hamburguesa especial y las ensaladas gigantes. Con una comen tres. O casi. Eso sí, sólo abre para desayunos y cenas.

Un vestíbulo de tarjetas electrónicas

A dos pasos del restaurante está la habitación que recrea una de los años 50, aunque se asemeje más a una coqueta estancia de juguete donde sólo falta la Barbie vintage. A saber: fusión de tonos verdes, blancos y amarillos en el mobiliario retro original, de líneas básicas y persianas enrollables. Hasta un clásico teléfono de rueda negro ni su listín al lado. Lo puede ver en el álbum superior.

Los servicios siguen: piscina climatizada, gimnasio las 24 horas, jacuzzi y wifi gratuito en todas partes. Y al fondo del primer pasillo, nada más entrar, una copia en verde del típico vestíbulo que podría encontrar en cualquier Holiday Inn del planeta, pero hecho todo con tarjetas electrónicas (200.000) del hotel. Que lo apunte el Libro Guiness. O Ramón García, por si vuelve Qué apostamos...