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Gran escapada

Jeju, la nueva maravilla del mundo

Declarada una de las siete maravillas naturales del mundo, esta desconocida isla coreana atesora, en realidad, no una, sino múltiples maravillas naturales por descubrir.

Jeju podría ser perfectamente una isla del archipiélago canario, con su gran montaña volcánica en el centro, como Tenerife, sus espectaculares túneles basálticos, como Lanzarote, sus cálidas playas de arenas negra, su privilegiado clima subtropical y su zona turística en el Sur, como Gran Canaria, si no fuera por la abundante vegetación y el esplendoroso verdor que la caracterizan.

Ha sido elegida 'una de las siete maravillas naturales del mundo' por internautas de todo el planeta, pero Jeju, situada 120 kilómetros al sur de la península de Corea, ya era Patrimonio de la Humanidad desde hace años, a pesar de que sus numerosos atractivos, como los increíbles acantilados de sorprendentes formas basálticas que se asemejan a los tubos de un gigantesco órgano, el fabulosos parques de bonsáis centenarios que rodea la entrada del mayor laberinto de cuevas volcánicas del mundo, o el atrevido río que desemboca en el mar precipitándose desde treinta metros de altura, estén aún por descubrir para muchos.

Si es cierto, como se dice, que los árboles no dejan ver el bosque, también podría decirse que el cráter no permite ver el volcán. Tal es el caso del Seongsan (Fortaleza en la montaña), también llamado Ilchulbong (Colina del sol naciente), una auténtica fortaleza de basalto en el mar, una chimenea volcánica que emergió formidable de las aguas, unida a tierra firme por un pequeño itsmo formado por la colada de lava que fluyó tras su erupción.

A vista de pájaro

No hay mejor manera de apreciar esta joya de la naturaleza que sobrevolarla en helicóptero. También se puede subir al cráter por una interminable escalera, pero, ya digo, lo que se ve desde arriba no es más que una decepcionante hondonada de pasto que se asoma al océano, aunque la salida del sol sea espectacular.

El centro de la isla lo ocupa el Parque Nacional Hallasan, que incluye el monte más alto del país, el Hallasan, de casi 2000 metros de altura, un antiguo volcán apagado que se suele divisar envuelto en nubes (a veces también cubierto de nieve) desde cualquier punto y constituye una permanente referencia visual.

La verdad es que Jeju está llena de atractivos: cascadas, campos de té, playas de arena blanca y hasta una playa de arena coralina en la vecina isla de Udo, que se divisa perfectamente desde lo alto del cráter de Seongsanpo... Ahora, tras esta inesperada elección, ya hay un razón más para visitarla. No les decepcionará, seguro.