Gran Viaje
Sidney en sus mejores horas
Un cierto aire de guasa invade las calles de Sidney. Y no sólo porque el simpático Rubber Duck -ese pato inflable gigante que es obra del artista urbano Florentijn Hofman- anide en Darling Harbour después de pasear su humor näif por otros rincones del mundo. Arranca su verano con una frenética actividad cultural y esta megalópolis moderna y extravagante se prepara para exprimir su hedonismo al calor de las vacaciones. Ha llegado el verano a las Antípodas y Sidney vive sus mejores horas.
Música en la calle, teatro, instalaciones artísticas, carreras de ferrys en la bahía... Un ecléctico bombardeo de eventos. Para empezar, el Sydney Festival, la más esperada explosión de ocio que sacude cada periodo estival los famosos escenarios del centro: el frondoso Hyde Park, el más antiguo espacio público de Australia; The Domain, donde acuden a diario los locales a practicar deporte, improvisar picnics o ensayar delirantes peroratas; el Town Hall, con su elegante aire victoriano y sus concurridas escalinatas de mármol en las que se cita la gente guapa, y por supuesto, la soberbia Ópera de Sidney, indiscutible símbolo del país entero, calificada por los expertos como una bella orgía arquitectónica.
Espectáculos gratuitos
En todos estos espacios, decenas de espectáculos -muchos de ellos gratuitos- calientan motores lúdicos para la gran celebración del 26 de enero, el Día Nacional de Australia. Y después, nada de tregua, porque la fiesta continúa: el Sydney Mardi Grass Festival (del 10 febrero al 3 marzo) o el Carnaval (del 23 de marzo al 27 de abril) son sólo dos muestras más del inagotable fervor veraniego de la mayor ciudad australiana.
Más allá de esta apretada agenda, Sidney despliega en esta época más atractivo que nunca. Será por la luz que tiñe el puerto a la caída de la tarde y que refleja en la cubierta de los yates el amasijo de acero y cristal que proyectan los rascacielos. Porque esta urbe vive de cara mar y establece con sus bahías una relación de uña y carne. Tanto en Port Jackson Bay, en cuyos extremos se asientan la Ópera y el espectacular Harbour Bridge, como en Woolloomooloo y en el glamouroso Darling Harbour, se suceden terrazas y refinados restaurantes siempre atestados de gente.
Luego, en el interior del entramado urbano, el ambiente de los cafés y los locales de moda habrá que buscarlo en barrios tan pintorescos como The Rocks, con sus coloridas casas bajas donde se asentaron los primeros europeos; Surry Hills, con la animada bohemia de la calle Crown; Paddington, con su hilera de tiendas de ropa estilosa y King Cross, coronado por el aura sórdida de sus bares y clubes de striptease.
El encanto de los mercadillos
Un ocio al que hay añadir el encanto de los mercadillos (imprescindible el Fish Market para atiborrarse de sushi); la calma de los espacios verdes como los Reales Jardines Botánicos o el Centenial Park (donde abundan las cacatúas); y, por supuesto, los museos, siempre con interesantes propuestas. 2013, sin ir más lejos, ha arrancado con una exposición de Francis Bacon en la Galería de Arte de Nueva Gales del Sur, y con otra de Anish Kapoor en el Museo de Arte Contemporáneo.
Pero son las playas el principal reclamo del verano. Las playas, que marcan el ritmo de la vida local y dibujan con su brillo diario la imagen arquetípica de Sidney: tablas de surf cabalgando las olas, rayos de sol y cuerpos bronceados. Bondi, con su forma de media luna bordeada de tiendas de ropa deportiva y bares con bebidas orgánicas, atrae a hordas de jóvenes todos los fines de semana. Vale la pena alejarse hacia el acantilado de Coogee, a lo largo de una ruta de bellas panorámicas y playas más recoletas como Tamarama, Bronte y Clovelly. Manly, al norte, es otra cosa.
Además de su playa oceánica con saturación de surferos, ofrece desde Spit un camino de diez impagables kilómetros, a través de calas de aguas esmeraldas precedidas por bosques de pinos. Estas y otras muchas playas que cuelgan de su loca geografía, constituyen la esencia de Sidney. Y sí, existen en algunas de ellas controles antitiburones.
