Andalucía por descubrir
Sorolla enamorado de la Alhambra
«Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos». Los crípticos versos que el granadino Pedro Soto de Rojas escribió a mediados del siglo XVII en el voluntario retiro de su carmen en el Albayzín simbolizan mejor que ninguna otra pieza literaria la esencia de la pintura que Sorolla realizó en la Alhambra.
Granada no es una ciudad fácil. Su paralizadora belleza no está abierta a todos. Y esos sofocos intimistas y secretos, además de en los versos y en la prosa de poetas y escritores de todas las épocas, está presente en las telas de pintores foráneos que como el valenciano Joaquín Sorolla comprendieron lo que esconde y oculta una de las ciudades más bellas del mundo.
Más que en la obra poética de Juan Ramón Jiménez, por el que el pintor valenciano sintió una profunda admiración, en los versos de Soto de Rojas está sintetizado el universo espiritual del jardín como un lugar de reclusión y retiro, como un desierto distante del ruido del mundo, de sus amenazas e incomodidades.
El refugio del jardín
Pocas veces la Alhambra ha expresado con tanta claridad su apego por la intimidad que en la exposición que en estos días se puede visitar en el palacio de Carlos V. La muestra lleva por título 'Jardines de luz' y reúne cincuenta obras del pintor Sorolla, realizadas la mayoría entre 1909 y 1917, coincidiendo con sus dos últimos y más fructíferos viajes a Granada.
En ellas vive la intención del artista por despojarse de cualquier atadura mundana y buscar refugio en los silencios de esta Alhambra eterna, en sus rincones, sus torres y sus paseos, muy en especial en los jardines como el del Generalife cuya impresión llegó hasta el punto de convertir el de su casa particular de Madrid en un trasunto de aquel. Aquellos días en que Sorolla fue feliz en Granada escribió a su esposa Clotilde confesando la fascinación que sentía por los paisajes que rodeaban el conjunto monumental.
«Hay dos Granadas: una femenina, deliciosa, exquisita, la Granada del ajimez, del huertecillo, del carmen macetero, del detalle, y otra varonil, grande, sublime que veo en todas partes y no sé dónde está, pero que existe y que acaso sea el conjunto de esa sierra gigante y esa vega extensísima», escribió Sorolla una tarde de reflexión y fiebre artística.
Los colores de Sierra Nevada
Los primeros viajes a Granada, cuando se hospedó en el hotel Washington Irving, situado frente a la Puerta de los Siete Suelos de la Alhambra, Sorolla vivió obsesionado por llevar a la tela los colores mutables de Sierra Nevada. Poco a poco comenzó a apreciar lo que tenía más cerca y comenzó a pintar los patios y los jardines del conjunto áulico porque en ellos la luz construye y dimensiona las formas de la arquitectura.
Sorolla realiza estas pinturas mientras trabaja en los grandes murales para la Hispanic Society de Nueva York. No hay guiños en las telas alhambreñas a un romanticismo que jamás compartió y sí un escalón previo, un umbral, a las vanguardias más ardientes del siglo XX. Los cuadros que cuelgan en el palacio de Carlos V retratan una Alhambra maravillosa que aún vive a los ojos de los miles de turistas y viajeros que la visitan cada año.
Estos días, además, la Alhambra se llena de melodías con los conciertos nocturnos del Festival de Música y Danza que cumple su 61 edición y que este fin de semana se clausura con la actuación el sábado, día 7 de julio, del Birmingham Royal Ballet en el Teatro del Generalife y el domingo, día 8, con la Orchestre National du Capitole de Toulouse en el patio circular del Palacio de Carlos V.
La muestra 'Jardines de luz' permanecerá abierta al público en el Museo de Bellas Artes de Granada, esto es, el Palacio de Carlos V de la Alhambra, desde el 29 de junio hasta el 14 de octubre, de lunes a domingo en horario de 10 a 20 horas.
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Anaviajera
09.ago.2012 | 12:03
#1
Uno de mis museos favoritos de Madrid es la Casa-museo de Sorolla. Se trata de la casa donde vivía el pintor, con su estudio de trabajo, sus muebles, obras y dibujos. Pero si algo resulta realmente fascinante son sus preciosos jardines que recuerdan muchísimo a los de la Alhambra, te transportan a otra época. Entrar en este museo es como entrar en un remanso de paz aislado del loco ruido del barrio de Chamberí.http://www.fogg.es/hoteles-en-madrid-espana Un saludo
