Hotel con firma
Un 'bicho raro' en la Viena imperial
Poco o nada tiene que ver con los edificios palaciegos, con los suntuosos jardines barrocos, con el barniz solemne que convierte a la capital austriaca en una de las más monumentales del corazón de Europa. Y sin embargo, está tan integrado en el entorno que casi puede decirse que «dialoga con la ciudad»... al menos con esa parte de la ciudad rendida ante la arquitectura y el arte moderno. Que también la hay, claro.
Las habitaciones son completamente negras, blancas o grises, según sea la cantidad de luz que reciben
Esta era la idea de Jean Nouvel, valedor del prestigioso premio Pritzker y artífice de este hotel que es más bien una obra de arte. La del diálogo con Viena, con las más emblemáticas construcciones de Viena, hasta convertise en su nuevo símbolo cultural. Por eso el Sofitel Stephansdom, aunque a simple vista no lo parezca, se inspira en uno de los más famosos edificios históricos: la catedral de San Esteban, de la que toma también el nombre. Separadas por el Danubio, ambas construcciones hablan desde las alturas: a un lado, una torre gótica en forma de aguja; al otro, una torre contemporánea de acero, vidrio y cemento. Dos proezas arquitectónicas, cada una símbolo de su propia era.
Pero Nouvel (¿arquitecto? ¿artista?) también quiso celebrar la luz y su reflejo. Y lo hizo jugando con la monocromía, que varía según la orientación. ¿La prueba? Las fachadas -gris la del sur, negra la del oeste, blanca la del norte, traslúcida la del este- pero también las propias habitaciones, a las que el sol llega de forma diferente: son completamente negras -completamente: el suelo, el techo, las paredes, el mobiliario- las que reciben más luz, blancas inmaculadas las que tienen mayor sombra y grises las que están en una posición intermedia. Así, los cielos tormentosos de abril, o las mañanas nevadas de enero, o los rojos atardeceres de verano tienen, más que nunca, sus propios matices.
Color en el 'top'
Y de repente, en los techos comunes explota todo el color. La responsable es la artista suiza Pipilotti Rist, con su ultra-innovadora técnica y su juego de espejos. Tanto en el lobby como en el elegante restaurante Le Loft de la última planta -cita chic de la noche vienesa- soprenden con esas brillantes bóvedas de dibujos caprichosos que son visibles desde cualquier punto de la ciudad.
Esto y el jardín vertical de Patrick Blanc, ese muro cubierto con 20.000 especies de plantas, añaden la nota cromática -y vegetal- a este hotel que supuso un salto radical para la ciudad de Sisí y que es un auténtico tributo al diseño contemporáneo. Por si fuera poco, sus diez salas de reuniones tienen nombres de arquitectos famosos: Le Corbusier, Van der Rohe, Niemeyer, Loos... Ya sólo quedaría disfrutar del Spa & Fitness Wellness Center de la quinta planta y, después, descansar en la zona lounge sobre la panorámica de la ciudad. Es el momento en el que el pasado se encuentra con el futuro.
| Sofitel Vienna Stephansdom. Praterstrasse, 1. 1020 Vienna. Austria. Tfno.: 43 1 90616 3100. www.sofitel.com.
