Navegando por
el Yangtze

El halo mágico que rodea esta arteria fluvial, de las más importantes de China, ha inspirado numerosas historias y leyendas. Pero lo más fascinante y sobrecogedor es pasar de la magia a la realidad en cuestión de segundos.

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En ocasiones, el río Yangtze parece un océano. La niebla impide ver las orillas e incluso la superficie del agua, haciendo que navegar por él sea como volar entre nubes. El efecto es aún más sobrecogedor en plena madrugada, cuando la oscuridad se alía con la niebla y juntos hacen sentir al viajero que flota en la nada. También puede pasar que la niebla se deshaga sin previo aviso y deje pasar la luz del sol, adquiriendo una tonalidad cambiante. Es parte del encanto. Navegar por el Yangtze siempre es una experiencia distinta.

El halo mágico que rodea esta arteria fluvial, de las más importantes de China, ha inspirado numerosas historias y leyendas. Pero lo más fascinante y sobrecogedor a la vez es poder transitar de la magia a la realidad en cuestión de segundos. No olvidemos que las mismas aguas que generan esta fantástica atmósfera se llevaron para siempre numerosas riquezas culturales y los recuerdos de más de dos millones de chinos, forzados a mudarse a ciudades creadas para la ocasión con el fin de acometer el gigantesco proyecto de las Tres Gargantas.

El punto de partida de los barcos de pasajeros hacia el este es Chongqing, una región que engloba más de una veintena de condados, 15 distritos y una población de 30 millones de personas. El embarcadero está encajado entre colinas y altos edificios, porque Chongqing es una ciudad salpicada entre montañas como por azar. Por la noche, los edificios se encienden con luces de colores que rebotan en la niebla. Pero pese a la modernidad, Chongqing tiene historia. Los primeros registros datan de hace tres milenios. También destaca su papel en la II Guerra Mundial y como refugio de intelectuales chinos durante la guerra contra Japón. Un paseo por la ciudad antigua de Ciqikou, pese a lo turístico, permite saborear un carácter tradicional que no se ha perdidoo, ya que se conservan costumbres y técnicas de artes manuales.

Una autopista fluvial

El Yangtze no descansa. Cuando uno deja atrás Chongqing, se convierte en una autopista fluvial con barcos de carga y pasajeros navegando en ambos sentidos. Estos últimos, más rápidos y ligeros, suelen sobrepasar a otras embarcaciones llenas hasta los topes de carbón. Es inevitable preguntarse por el impacto de la presa de las Tres Gargantas en la economía. La subida en el nivel del agua ha permitido que barcos de gran calado lleguen a Chongqing, por lo que el comercio por vía fluvial ha crecido. A ambas orillas también pueden verse astilleros con embarcaciones a medio hacer. Por no hablar de las alternativas económicas a la agricultura. Eso sí, no a cualquier precio. Más de un millón de personas abandonaron sus hogares y terrenos de cultivo antes de que el agua lo invadiese todo. Las casas fueron destruidas y los nuevos núcleos urbanos aparecieron casi de la noche a la mañana.

La Ciudad Fantasma de Fengdu es un ejemplo de sincretismo religioso en China

Después del golpe de realidad de un río cuyas inundaciones han causado hasta 32.000 muertos de una sola vez, es posible alejarse del bullicio e internarse en la magia del Yangtze. En el margen norte, en una montaña, se encuentra la Ciudad Fantasma de Fengdu, ejemplo de un sincretismo religioso muy frecuente en toda China. Esta visita propone un viaje de más de dos mil años por las creencias populares en torno al más allá tras la muerte, todo salpicado con elementos budistas y taoístas. Fengdu prácticamente no se vio afectada por la subida del nivel del agua y pudo salvar sus numerosas reliquias, entre las que se encuentran siniestras y creativas esculturas de demonios.

Cuando los barcos se adentran en la primera de las Tres Gargantas, una atmósfera reverencial recibe al viajero. Las ciudades en las orillas dan paso a la vegetación, el río se estrecha y las paredes, cada vez más altas, parecen cerrarse sobre uno mismo. Los motores reducen revoluciones mientras avanzan hacia la espesa niebla, que ahora sí parece una cortina colgada del dintel de una puerta.

Las Tres Gargantas

Las Tres Gargantas siempre se llevan el protagonismo en los libros, pero en las cercanías del Yangtze hay otras de menos tamaño con paisajes magníficos. La construcción de la presa también ha elevado el nivel del agua en este lugar. El curso del río apenas supera los 10 metros de ancho por algunas partes y uno tiene la sensación de estar navegando en una piscina artificial. La vegetación es aquí más espesa y los rayos de luz regalan buenas instantáneas a los fotógrafos. Nombres como Garganta de la Puerta del Dragón o Garganta de la Niebla evocan el carácter místico que impregna cualquier rincón. «Cada roca recuerda a algo, cada río cuenta sus leyendas y cada colina carga con su pasado», relataba Peter Hessler, antiguo corresponsal para New Yorker, en su libro River Town.

Los rayos de luz regalan buenas instantáneas a los fotógrafos

A veces, las grietas abiertas en la pared rocosa hablan por sí mismas. Empotrados en un resquicio inaccesible excavado hace dos milenios por el pueblo Ba yacen una serie de ataúdes frente el acantilado. A los lados pueden verse caminos y tramos de escaleras que ascienden serpenteantes hacia algunos pueblos en lo alto de las montañas, sólo aptos para quienes deseen disfrutar de una experiencia fuera de las rutas más transitadas. Antes de llegar a destino, los barcos recorren 190 kilómetros a través de las gargantas de Qutang, Wu y Xiling, esta última considerada la más peligrosa por sus aguas turbulentas. Cuando uno se aproxima a la presa parece como si entrase en un océano.

Los límites del río se desdibujan y el cauce se ensancha como si se tratase de un delta. Sin embargo, al Yangtze todavía le quedan miles de kilómetros hasta su desembocadura en el Mar de la China Oriental. Al igual que al inicio de la ruta, es muy probable que la niebla acompañe hasta el final. Tampoco es raro que los barcos no puedan atravesar las esclusas que salvan el desnivel en el río por culpa de la mala visibilidad y que los pasajeros se tengan que conformar con las vistas panorámicas de la presa, en vez de poder ver sus entrañas. Parece que ni la presa de las Tres Gargantas ni otros esfuerzos similares en el curso del río han doblegado por completo al Yangtze, que sigue siendo indomable.

1 » Comentario ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. nepalviaje_com 31.ene.2012 | 07:05

    #1

    Preciosa la Ruta... En Asia hay muchos rincones mágicos....

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