Turismo Enológico

Un paseo por el Valle de la Luna

El otoño es la época de la cosecha y el mejor momento del año para visitar Russian River Valley en el condado californiano de Sonoma, un paraíso de clima suave donde la buena comida y bebida siempre están presentes.

  • Imprimir esta noticia
  • Enviar a un amigo
  • A-A+
  • Comentarios (0)

Los días se hacen cada vez más cortos en Sonoma y en sus viñedos, los más antiguos de todo Estados Unidos. Comienza la época de la cosecha, «the crush», como dicen los locales en referencia al prensado de la uva. Es una tradición que viajó al Nuevo Mundo a principios del siglo XIX, primero con los colonos rusos, que introdujeron el cultivo de la vid en las costas de California, y luego con las misiones franciscanas españolas, la última de las cuales -misión Sonoma construida en 1824 y aún en pie- se fundó ya bajo tutela mexicana.

El principio del otoño marca una de las mejores épocas para visitar este rincón privilegiado de la geografía norteamericana. A unos 70 kilómetros al norte de San Francisco, situado entre las montañas de Sonoma y las Mayacamas, el condado fue durante miles de años el hogar de varias tribus norteamericanas, entre ellas la de los indios Poma. Ellos llamaban a su tierra «el valle de la Luna» porque según sus leyendas este valle es el que la luna escogía para descansar durante el día.

Hoy da cobijo a más de 13 regiones vinícolas diferentes donde se cultivan 50 variedades de uva y aunque parece una región menor al compararla con el más comercial y turístico valle de Napa, Sonoma sigue siendo el mayor productor de uva de California y cuenta con más de 180 bodegas que cada año producen caldos de excepcional calidad.

Russian River Valley

Todas tienen un encanto especial y unos vinos con un sabor característico y propio pero la mejor forma de adentrarse en la cultura del vino californiana es empezar por el Russian River Valley, en el mismo centro del valle. No hace falta viajar en otoño para comprobar que todo aquí gira alrededor del buen beber y el buen comer pero ésta es sin duda la mejor época del año.

En esta región abogan por una dieta muy similar a la mediterránea

Esta región es después de todo la cuna del movimiento farm to table, que en español se traduce en algo así como de la granja a la mesa. Una forma de entender la cocina que ha triunfado en varias regiones del país en los últimos años, impulsada por figuras como el profesor y periodista Michael Pollan y que aboga por una dieta muy similar a la mediterránea, con productos cultivados de forma orgánica y en granjas locales.

En una vista a los mercados de granjeros que se celebran dos veces por semana en los distintos pueblos de la zona sigue siendo muy fácil encontrar a los chefs que esa misma noche servirán algunas de las cenas más exquisitas de EEUU. En la región del norte de San Francisco se concentran, después de todo, una buena porción de las estrellas Michelín del país. A Russian River Valley hay que venir con hambre y con sed pero también libre de estrés y sin prisa, dispuesto a compartir mesa e historias con amantes de la cocina y el vino de todo el planeta.

Cinco viñedos imprescindibles

Durante años las catas en Sonoma eran gratuitas, pero el aumento de visitantes ha forzado a muchos viñedos a fijar un precio mínimo (5 dólares) por una muestra de su selección. El precio se descuenta de las botellas que se compren y por lo general se pueden compartir catas entre dos personas, una buena idea si alguien tiene que conducir y no puede beber en exceso. En ciertas épocas del año es posible hacer catas de barril, vinos que aún pasarán un año en bodega antes de salir al mercado.

  • Unti
    Una bodega especializada en Sirah, Barbera, Sangiovese y Zinfandel. Hay que pedir cita por adelantado para catar sus vinos y la cata se realiza en el mismo almacén de la familia Unti pero la experiencia merece la pena y es la mejor forma de conocer como funciona un pequeño negocio familiar en Sonoma.
  • Quivira
    El suelo del Dry Creek Valley da a sus uvas (fundamentalmente Zinfandel y Sauvignon Blanc) un gusto característico. Entre los caldos más interesantes de Quivira, sin embargo, está el 2008 Guernache Goat (Garnacha). La bodega organiza también cenas al aire libre con productos orgánicos cultivados en las granjas locales y por supuesto acompañadas de lo mejor de su producción.
  • Copain
    Además de un vino excepcional, Copain presume de unas vistas envidiables del Riverfront Regional Park, una zona protegida en el corazón del valle de Sonoma. Sus Single Vineyard (vinos elaborados en su totalidad con uvas de un único viñedo y en cantidades muy limitadas) son la estrella del catálogo y la mejor apuesta a la hora de la cata.
  • C. Donatiello
    Irse de Sonoma sin probar sus Pinot Noir y Chardonnay debería ser considerado un delito pero C. Donatiello tiene también una de las mejores salas de cata de la zona y una lista de actividades durante el verano y la época de la cosecha que incluyen música en vivo, charlas educativas y catas al atardecer en sus preciosos jardines.
  • Porter Creek
    En pleno Russian River Valley, esta bodega biodinámica presume de elaborar sus vinos siguiendo técnicas naturales de fermentación y con uvas cultivadas en colinas cercanas.
Queremos saber tu opinión
Usuario registrado
Recordadme en este ordenador
Recuperar contraseña »
¿Eres un usuario nuevo? Regístrate