Hoteles con firma

Las vistas sobre la ciudad destacan en cada estancia.
Las vistas sobre la ciudad destacan en cada estancia.

Hoteles con firma

En un rascacielos de 'Mainhatan'

Quien desee disfrutar de la sensación de dormir en medio de un 'skyline' sin salir de Europa encontrará la mejor opción en el Frankfurt Eurotheum Innside by Meliá, cuya recepción se encuentra en el piso 22.

Para aquellos que quieran disfrutar de la sensación de dormir entre rascacielos sin salir de Europa está pensado este singular hotel, cuya recepción se encuentra en el piso 22 del Eurotheum. Su nombre completo: Frankfurt Eurotheum Innside by Meliá. Lo primero que llama la atención es estar enteramente rodeado de edificios de más de 200 metros de altura. El más cercano, con el que incluso está comunicado a través de un pasaje interior, es la carismática Main Tower de P. Schweger & Partner, que cuenta con uno de los miradores más famosos de la cuidad. Aun así, sólo hay que ir mirando por las ventanas para encontrarse con la práctica totalidad de las afiladas agujas de Mainhatan, incluida la torre diseñada por Norman Foster para Commerzbank.

La Torre Eurotheum fue construida entre 1997 y 1999 por Novotny & Mähner, responsables del primer rascacielos moderno de Frankfurt, el Büro Center Nibelungenplatz (la antigua Torre Shell) de 1966 y con 110 metros de altura, los mismos del edificio que alberga el hotel. Durante los siguientes 40 años, diseñaron más rascacielos en Frankfurt que ningún otro despacho de arquitectos. Quizás ninguno se ha convertido en un icono, pero todos se caracterizan por su elegancia y una pureza de líneas peculiar, como no tarda en descubrirse al deambular por el buque insignia de la cadena Innside que, desde hace unos años, forma parte del grupo Meliá.

Obras de arte

Restaurante con vistas.

Ocupa los ocho últimos pisos del rascacielos y cada puerta de sus pasillos circulares nos abren a un mundo diferente. Con la ayuda de la firma de interioristas de Hamburgo H.K. se han creado nueve tipos de habitaciones (hay 77 en total) que pueden tener entre 35 y 74 m2 y que, a su vez, están decoradas en cinco estilos diferentes. Cada una de ellas es lo suficientemente amplia como para reproducir el espacio vital al que está acostumbrado cada cliente, incluyendo una pequeña cocina, una zona para trabajar, otra para relajarse un cuarto de baño sin barreras y, sobre todo, unas vistas de cortar el hipo que hay que disfrutar de día pero sobre todo de noche, cuando la ciudad se llena de luces.

Tampoco se echa en falta una planta ¡de verdad! ni una obra de arte original. La decoración está llena de guiños a los grandes maestros de la decoración de este último siglo. Las más clásicas tienen vistas al Frankfurt del S.XIX, presidido por ese magnífico Palacio de la Ópera, hoy transformado en un centro polivalente de espectáculos. Las más rompedoras miran a los rascacielos de esta metrópolis que siempre ha querido emular a Estados Unidos y, muy en particular, a Nueva York. En las habitaciones modernas destacan las famosas duchas circulares transparentes a la vista que han caracterizado a los hoteles Innside desde su aparición, además de muebles con un inconfundible estilo Bauhaus.

Terciopelo y oro viejo

Una de las suites del hotel.

Las románticas tienen toques de rojo terciopelo y oro viejo con una envoltura de materiales nobles, tanto en los suelos como en las paredes. Las más completas son las dos megasuites Avant Garde de 74 m2, cuya zona de servicios se encuentra en el mismo centro de la habitación a modo de extrañas de peceras tanto por el cristal que lo rodea como el que se utiliza para el suelo. El dormitorio queda claramente separado de la zona de estar, aunque utilizando el mismo tipo de muebles atemporales con un punto de contemporaneidad. Para que cada habitación sea realmente perfecta se recomienda a los empleados del hotel que pasen una noche en cada una, colaborando con sus comentarios a mejorar sus cualidades y su nivel de confort. El objetivo es conseguir que el huésped se sienta cómodo, pero con todos los beneficios de un cinco estrellas.

Si lo desea, tiene acceso directo a su habitación sin tener que pasar por la recepción. Entre los extras destaca el Bar 22, un lugar clave en la noche de Frankfurt, donde se ofrece un cóctel con un amplio menú de aperitivos por 25 euros. En esa misma planta vigésimo segunda se encuentra un restaurante gourmet con vistas. También hay que destacar el gimnasio-spa, cuyas pequeñas dimensiones son compensadas por esa visión aérea de 360º de la ciudad. Y lo mejor es el precio, sobre todo durante los fines de semanas, cuando la habitación Studio de 35 m2 cuesta 110 euros y la megasuite poco más.