Especial Balnearios de Aragón
Termas Pallarés, un oasis del XIX
Las Termas Pallarés, un oasis en medio de un paisaje semidesértico de tonalidades rojizas a 204 kilómetros de Madrid y 116 de Zaragoza, surge como una aparición. Si durante la segunda mitad del XIX y primera parte del XX vivió una época de esplendor frecuentado por ricos y famosos como tantos otros balnearios, caería más tarde en un progresivo abandono para luego resucitar a partir del año 2000.
Se ha convertido en una referencia en toda la región e incluso a nivel nacional
Desde entonces, se ha convertido en una referencia en toda la región e incluso a nivel nacional, siendo uno de los pocos balnearios de Aragón que permanece abierto todo el año. La culminación de esta nueva época ha sido, sin duda, la reciente inauguración del exclusivo Gran Hotel Cascada, un hotel boutique de cinco estrellas que completa la oferta de alojamiento compuesta por otros dos hoteles de tres y cuatro estrellas, comunicados con las complejas instalaciones termales.
Nadar y relajarse
La gran joya del Balneario Termas Pallarés es, sin embargo, su inusitado lago termal, un fenómeno casi surreal, cuya agua mana constantemente a 32ºC de las numerosas surgencias termales del fondo de este mar en miniatura aragonés. Y el milagro es que durante todo el año este lago a 664 metros de altura mantiene una temperatura constante de 28ºC. Con una profundidad máxima de dos metros, es el lugar perfecto para nadar y relajarse en cualquier época, además de aprovechar los efectos beneficiosos que el agua mineromedicinal produce en nuestro cuerpo.
Al ser bicarbonatadas de media mineralización, ricas en sulfatos, calcio, sílice y magnesio además de ligeramente radiactivas, tienen propiedades sedantes y analgésicas y estimulan las funciones de todo el organismo, incluyendo los procesos reumáticos, respiratorios y problemas nerviosos. Su enorme caudal permite, además, que sus aguas se renueven en su totalidad cada 32 horas. Es un lugar único en su género sólo comparable en el contexto europeo a otros lagos en Hungría e Islandia. Sólo por darse un chapuzón en sus aguas verdosas ya valdría la pena acercarse a este rincón del Aragón más profundo, pero las Termas Pallarés ofrecen mucho más.
Entre grutas y pasadizos
Además de multitud de espacios termales tradicionales, algunos de ellos realmente espectaculares, entre grutas y misteriosos pasadizos donde se ofrecen un apabullante abanico de tratamientos (incluida una cascada natural que funciona como un vaporarium), destaca el Aquatherma, lo más parecido a unas termas romanas con los adelantos del siglo XXI. Se trata de un gran espacio donde sumergirse y disfrutar de las propiedades del agua termal a través de todo tipo de aparatos y chorros de última generación.
Por otra parte, tras largos años de trabajos se ha recuperado en gran parte el ambiente de otra época, reflejándose de forma especial en la Terraza del antiguo Casino, el que durante muchos años fuera centro de la intensa vida social del balneario. Rodeado de 68.000 metros de jardines, brinda la mejor combinación posible de música, cócteles y contacto con la naturaleza.
- Todos
- Mejor valorados
- Te mencionan
- Tu red
3 » Comentarios ¿Quieres comentar? Entra o regístrate
-
JoseCarlosAgrela
14.oct.2011 | 23:08
#1
Pase unas vacaciones de Semana Santa en estas termas y tengo un muy grato recuerdo. Es un lugar muy peculiar, donde descansé y desconecté como nunca. Muy muy recomendable..
-
goland
15.oct.2011 | 10:17
#2
Espero que haya cambiado. Pagando entrada, accede todo el mundo. Estuve alli un fin de semana de verano y en el lago termal habia hasta barcas hinchables (una con remos y todo), amen de tropecientos mil balones, flotadores, etc. Vamos, mas parecido a un parque acuatico que a un lago donde relajarse.
-
chamartin82
16.oct.2011 | 08:21
#3
Soy un amante de los balnearios y he visitado todos los que he podido dentro y fuera de España. Lo primero que diría es que se trata de un auténtico balneario, el lago termal natural de que dispone es único. Para los que nos relajamos nadando en agua termal a 30 grados es un auténtico paraíso, llegué a estar casi 90 minutos nadando y no me quería salir del agua. Otra cosa que me encanta son los jardines que rodean el lago, como bien dice el articulo árboles centenarios que crean un entorno natural muy relajante. Algo más a destacar son las instalaciones del hotel, donde uno se siente transportado 100 años atrás con edificios de entonces de grandes techos y pasillos pero con las comodidades de ahora. La cocina y el servicio también son excelentes. Mi sueño, tener una profesión que me permitiera pasar en un lugar como éste dos o tres meses al año. Se me olvidaba algo más, para los amantes del golf a 20 minutos del balneario se encuentra el club de golf de Calatayud, fantástico!
