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Blog Blog Comerse el mundo, por Sara Fdez. Cucala

Los sabores del verano (I): ¡Una de boquerones!

Es temporada de boquerones. De esos pequeños y sabrosos pececillos de piel plateada. Bien es cierto que nuestro Mediterráneo nos permite pescarlos durante todo el año, pero es en los meses de verano cuando podemos disfrutar de las piezas más grasas y carnosas del boquerón. Con el calor apetece comer boquerones en vinagre o a la brasa o a la sartén rellenos de queso...

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Actualizado lunes 27/06/2011 18:56 horas
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Rellenos de queso, como los que prepara Javi en La Tasquilla de Rodalquilar (www.latasquilla.com) y los llama Boquerones Wells... ¿Por qué? Quién sabe.

Hablando de nombres curiosos para referirse a un plato de boquerones, en mi último viaje por Murcia, paro en un bar un tanto desaliñado pero en cuya encimera lucían guisos tradicionales verdaderamente atractivos. Cuando me pongo a leer la carta de tapas me encuentro con lo siguiente «Ración de Amariconaos» ¿Y esto qué es? En ocasiones pienso que hay que estudiar idiomas para poder comprender qué nos cuentan las cartas de las tabernas o los restaurantes. Así que me pedí esos amariconaos sólo por la curiosidad de saber qué eran y me encuentro con un platillo de boquerones limpios, abiertos por la mitad sin espina ni cabeza, pasado por la plancha y regados con un poco de limón y un buen chorro de aceite crudo. Aún no logro entender por qué los llaman amariconaos...

En fin, es época de boquerones en vinagre o incluso de degustar la tortilla de boquerones de Sacha Hormaechea... Me viene a la memoria este sencillo, barato y riquísimo plato porque hace unos días unos compañeros de prensa francesa me preguntaban qué entendía por picoteo tradicional madrileño y yo me veo diciéndoles «boquerones en vinagre con patatas fritas»... ¡qué cosas!

Recuerdo que cuando llegué a Madrid, de esto hace ya muchos años, me sorprendía que los boquerones en vinagre se tomaran junto con patatas fritas. Las patatas fritas madrileñas... que poquitos despachos de patatas fritas hay ya, esos sitios tradicionales donde aún cortan y fríen las patatas y luego las envían recién hechas a los diferentes bares de la ciudad. Uno de esos lugares existe aún en Malasaña y otro recuerdo que junto a la casa de Cervantes en el barrio de Las Letras.

Pero, al igual que pasa con los churreros, los patateros artesanos también están en peligro de extinción. Por cierto, habría que hacer una cata de boquerones en vinagre en Madrid, es difícil conseguir el punto de vinagre. Me quedo con los boquerones de una tabernita sencillísima, de barrio popular madrileño –Tetuán-, que a mi parecer los preparan como nadie: La Toledana (Calle Juan de Olías 34).

En unos días parto a Asturias, donde curiosamente esto de los boquerones en vinagre no se lleva mucho pero sí los bocartes, que también así se llaman en el Norte, que preparan fritos, a la plancha o con salsa de toma ¡riquísimos!

Sobre este blog

El primer viaje es el que se hace desde el vientre materno. Todo lo demás es un sortilegio de placeres sensuales, a muchos de los cuales sólo se llega a través del paladar.

Sobre la autora

Periodista, filóloga y escritora. Desde hace años sus crónicas de viajes nacen de los aromas, las texturas y las esencias que emanan de la cultura de un país. Es autora de Desayunos en Madrid. Del Churro al Brunch (RBA. 2008), de Los Templos de la Tapa (RBA. 2009) y de la guía National Geographic Asturias (abril de 2010).

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