Hoteles

Blog Hoteles con firma

Hotel Romeo, un japonés en Nápoles

Como único hotel de diseño contemporáneo en Nápoles y prácticamente en el sur de la península italiana, el Romeo parece haberse sentido en la obligación de incluir al mayor número de creadores de renombre en su proyecto.

Javier Mazorra

Disminuye letraAumenta letra
Actualizado martes 07/06/2011 19:29 horas
[foto de la noticia]

 

Para empezar, como punto de partida, se ha utilizado un edificio tan carismático como la sede del mítico armador italiano Achille Lauro, el primer aprendiz de rascacielos de Nápoles con fachada enteramente de cristal, enclavado en pleno puerto y rodeado de edificios industriales, aunque con la mirada puesta al Vesuvio.

Un elemento que el arquitecto que se hiciera cargo del diseño del hotel debía de respetar. Una restricción que aceptó con gusto Kenzo Tange, el responsable de la reconstrucción de Hiroshima y de gran parte de los edificios más emblemáticos de Tokio. No fue una casualidad que se interesara en este proyecto tan lejos de su Japón de referencia. En los últimos años de su vida dedicó mucho tiempo a crear el nuevo centro financiero de la capital del sur de Italia, lo que se conoce como el Centro Direzionale que finalmente se concluiría en 1995.

[foto de la noticia]

En el Romeo podemos ver el que posiblemente sea su único hotel pero, sobre todo, su testamento. No llegaría a verlo terminado, ocupándose de los últimos detalles su hijo Paul pero aun así es puro Tange. Su toque más personal se descubre sobre todo en las espaciosas habitaciones con una media de 60 metros cuadrados. Sólo hay ochenta y tantas habitaciones pero de muchos tipos, destacando una 'Japanese Garden Suite' en homenaje a su país y dos 'Wellness Suites' donde se reproduce el ambiente de un spa.

La característica sencillez de líneas de Tange inspirada por su maestro Le Corbusier fue siempre proverbial y aquí se refleja para realzar un lujo discreto marcado por un cuidado extremo en los detalles. Desde la elección de las planchas de madera para cubrir las paredes, a la sutil utilización de las luces, pasando por los materiales que utiliza para cubrir los suelos, o la misma distribución de los espacios, todo está pensado al milímetro. A ello se han añadido puntuales elementos de firma, como piezas de cuero de Tramontano, sabanas de Caprai, lámpara de FontanaArte y jarrones de porcelana de Hermès, además de un baño de la escudería de Philip Stark en algunas de las habitaciones.

Por otra parte, la apuesta por la fotografía es total. Se ha combinado una selección de obras clásicas extraídas de la colección Alinari con las miradas de ocho jóvenes fotógrafos napolitanos que nos descubren diferentes aspectos de una ciudad tan fascinante y controvertida como Nápoles. Todo ello dirigido por Mariella Barone que ha aportado sus propias imágenes, inspiradas a su vez en las fotografías de Amadeo Malatesta. Cada planta sorprende al salir del ascensor con una de esas fotografías que se puede admirar desde un sillón de color negro 'ahumado', diseñado por los holandeses Baas & den Herder studio.

[foto de la noticia]

En contraste con el exquisito minimalismo que se respira en las habitaciones, en los espacios comunes se ha apostado por un abigarramiento juguetón y provocador cargado de elementos contrapuestos que aporta un elemento lúdico al conjunto. Hay obras de artistas tan diferentes como Francesco Clemente, Sergio Fermariello, Lello Esposito o Maddalena Ambrosio encargadas especialmente para el hotel que se combinan con antigüedades, muchas de ellas japonesas, mesas de juego, billboards, sillones diseñados por Philip Stark, con otros cubiertos en piel de cocodrilo firmados por los creadores de Hermés, detalles de Andrée Putnman y otro largo etcétera de piezas de nombres conocidos que se prolonga en el original espacio para fumadores y en los restaurantes: uno de ellos rigurosamente japonés en la planta baja y otro hipersofisticado, el Beluga, en lo más alto del edificio, con vistas sobrecogedoras a la bahía de Nápoles.

Mención especial en este 'Design Hotel' merece el recién estrenado spa que lleva el nombre de Dogano del Sale. A falta de luz natural y visión de paisajes se ha optado por sacarle el máximo partido a la utilización de la luz aprovechando los últimos avances de la tecnología, casi siempre aplicados a salas de fiestas y otro tipo de espacios público. Aquí se ha creado un espacio etéreo, sin límites visuales que envuelve y emociona.

| Hotel Romeo. Via Cristoforo Colombo 45, Nápoles. Tfno. 00039.081.0175001 y web www.romeohotel.it. A partir de 240 euros. Forma parte de www.designhotels.com.

Logo de elmundo.es

© 2012 Unidad Editorial Internet, S.L. | Aviso legal | Política de privacidad