Quito, 593Ecuador (América Central y del Norte4)8 | Mar22 May | Mie23 May | Jue24 May | Vie25 May | Sab26 May | Dom27 May | Lun28 May | Mar29 May | Mie30 May | Jue31 May | Vie01 Jun | Sab02 Jun | Dom03 Jun |
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| Previsión | Chubasco | Chubasco | Chubasco | Nubes y claros | Chubasco | Chubasco | Chubasco | Nubes y claros | Nuboso | Nuboso | Nuboso | Nuboso | Nuboso |
| Temperatura | 11.5°C de mínima y 20.2°C de máxima. | 10.6°C de mínima y 21.5°C de máxima. | 10.4°C de mínima y 21.6°C de máxima. | 10.8°C de mínima y 22°C de máxima. | 11°C de mínima y 22°C de máxima. | 10.8°C de mínima y 22.4°C de máxima. | 11.7°C de mínima y 22.2°C de máxima. | 11.8°C de mínima y 21.8°C de máxima. | 11.9°C de mínima y 20.6°C de máxima. | 12°C de mínima y 22.7°C de máxima. | 12.1°C de mínima y 22.5°C de máxima. | 12.3°C de mínima y 22.9°C de máxima. | 12.3°C de mínima y 23.3°C de máxima. |
| Lluvia | 98% y 4.7mm | 43% y 0.59mm | 58% y 1.1mm | 32% y 0.33mm | 56% y 1.02mm | 43% y 0.6mm | 56% y 1mm | 30% y 0.3mm | 9% y 0.02mm | 11% y 0.03mm | 11% y 0.03mm | 16% y 0.07mm | 13% y 0.04mm |
| Sensacion térmica | 8.8°C de mínima y 16.8°C de máxima. | 10.0°C de mínima y 20.1°C de máxima. | 7.6°C de mínima y 19.3°C de máxima. | 8.0°C de mínima y 18.5°C de máxima. | 10.4°C de mínima y 19.8°C de máxima. | 10.2°C de mínima y 21.1°C de máxima. | 9.1°C de mínima y 20.0°C de máxima. | 9.2°C de mínima y 18.9°C de máxima. | 9.3°C de mínima y 17.3°C de máxima. | 11.5°C de mínima y 21.4°C de máxima. | 11.6°C de mínima y 21.2°C de máxima. | 11.8°C de mínima y 21.6°C de máxima. | 11.8°C de mínima y 23.1°C de máxima. |
| Viento | 182°, 9.3km/h | 143°, 5.6km/h | 171°, 7.4km/h | 191°, 11.1km/h | 186°, 7.4km/h | 195°, 5.6km/h | 196°, 7.4km/h | 202°, 9.3km/h | 196°, 9.3km/h | 160°, 5.6km/h | 162°, 5.6km/h | 143°, 5.6km/h | 141°, 3.7km/h |
| Horas de sol | 5.5h | 5.8h | 5.1h | 6.3h | 5.3h | 5.9h | 4.4h | 4.8h | 5h | 4.7h | 4.5h | 4.4h | 4.9h |
Fue el naturalista Alexander von Humboldt quien bautizó a este corredor de los Andes ecuatorianos como Avenida de los Volcanes. La ruta por el norte se inicia en la frontera con Colombia y va recorriendo ciudades coloniales y parajes únicos rebosantes de naturaleza en estado puro.
Han pasado 200 años desde que Alexander von Humboldt bautizó a parte del corredor de los Andes ecuatorianos como Avenida de los volcanes. Tras aquellos paseos, el naturalista nos dejó una de esas frases para analizar con calma: «En las montañas está la libertad. El mundo está bien en aquellos lugares donde el ser humano no alcanza a turbarlo con sus miserias». Aunque la ruta por el norte se inicie en la misma frontera con Colombia, la primera localidad de cierta relevancia es Otavalo.
Desde muy temprano el mercado de animales bulle de actividad. Los indígenas van llegando desde toda la provincia con sus gallos, chanchos y vacas, sin dejar de apartar la mirada de los volcanes Imbabura y Cotacachi. Los vendedores de los puestos de comida, con sus calderos llenos de guatita y empanadas de verde, llaman la atención al grito de caserito para los locales y un condescendiente «a la orden, amigo» para el extranjero. El mercado de artesanía de Otavalo lleva años instalado en la sección de imprescindibles de las guías de viajes. Telas, ocarinas y muñecas de trapo son algunas de las artesanías más solicitadas.
También merece una visita el mercado de frutas y verduras, con variedades, gustos y colores a los que la monótona oferta europea no está acostumbrada. Desde Otavalo se pueden hacer un par de excursiones interesantes: un ligero trekking entre eucaliptos para llegar a la cascada de Peguche y la ruta a la laguna de Cuicocha -o Laguna de los Dioses- a los pies del volcán Cotacahi. Uno de los atractivos es desplazarse en los folclóricos buses que recorren las carreteras ecuatorianas. Retrovisores forrados de lana roja, desvencijado cuero en los asientos; reggaeton sonando a un volumen excesivo, películas de artes marciales, rosarios colgados.
El paisaje es más salvaje, con un virulento río Pastaza y las tarabitas como el único medio de transporte posible.
En Ecuador, la parada del bus se fija en cualquier lugar que alguien alce la mano. Bajan a los pasajeros con el bus en marcha y sólo aminoran si el que solicita la parada es un anciano o lleva niños a la espalda. El cobrador no cesa en su cantinela: «Atrás hay sitio, no me sean malitos». Algunos vehículos completan el cuadro con mensajes escritos en la parte posterior: «Si me pasas, dile a tu ñaña (hermana) que ya vengo».
El casco histórico de la ciudad de Quito es una de las joyas coloniales de Latinoamérica. Una placa en la plaza de la Independencia nos recuerda que fue de allí desde donde había partido la expedición de Orellana en busca del País de la Canela, la que acabó dando nombre al río Amazonas. La ciudad, amontonada en la falda del Pichincha, está acostumbrada a pasearse por el filo de la navaja. El último meneo del volcán tuvo, por suerte, mucho ruido y pocas nueces, quedando únicamente la ciudad llena de cenizas. La localidad de Latacunga es el punto de partida de la ruta Quilotoa, un interesante recorrido hasta la laguna del interior del volcán homónimo.
Si no se quiere realizar toda la ruta a pie, se puede alquilar un taxi para llegar hasta el punto donde da comienzo el descenso al interior del volcán. Bajar hasta la laguna no lleva más de 30 minutos. El ascenso es otra historia. A más de 3.900 metros hay que pensar mucho cada paso. Baños, al pie del volcán Tungurahua, es la puerta de los viajeros que viajan a la Amazonía ecuatoriana. En la carretera que lleva a Puyo ya se intuye el aliento amazónico. El paisaje es más salvaje, con un virulento río Pastaza y las tarabitas como el único medio posible, en ocasiones, para cambiar de orilla y sobrevolar cascadas como el Pailón del diablo o el Manto de la novia.
Baños, al pie del volcán Tungurahua, es la puerta de
los viajeros que viajan a la Amazonía ecuatoriana.
La mayoría de la gente que llega a la provincia del Chimborazo no va más allá de su capital, Riobamba, con la intención de subir al tren que va a la nariz del diablo. Se pierden demasiadas cosas al reducir su paso por la región al turístico recorrido. La provincia del Chimborazo es la de mayor presencia indígena del país. Junto a la laguna de Colta, los españoles edificaron a su llegada la iglesia de Balbanera. Todo el territorio está salpicado de pequeñas comunidades que viven esencialmente de la agricultura y la ganadería.
La lengua quichua tiene mucha más presencia que el español y se están haciendo esfuerzos por preservarlo en las escuelas, adaptando incluso el idioma a nuestros tiempos: nikir ayachik significa ordenador. Cuando llega el momento de hacer algún trabajo importante, se echa mano de las comunidades vecinas. Es lo que se conoce como celebrar una minga. El arreglo de una carretera o la construcción de una escuela requiere agasajar a los llegados con el mejor de los ágapes que se puedan permitir: locros (sopa), chanchos, cuyes y panes llenan el horno comunitario y hacen más sencillas las duras tareas comunitarias.
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