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Blog Blog 5ª Avenida, por Ángel Jiménez de Luis

Reinventando la ducha

Olvidada durante años, las grandes cadenas hoteleras de lujo prestan cada vez más atención a la ducha para diferenciarse de la competencia.

Ángel Jiménez de Luis

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Actualizado viernes 15/04/2011 10:04 horas
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El Wall Street Journal dedica un extenso reportaje a la nueva «Guerra de la ducha» en la que parecen haberse metido las grandes cadenas hoteleras del lujo. Al igual que pasó en años anteriores con los bares de almohadas o los minibares los establecimientos están intentando dar un giro a la ducha como forma de diferenciarse en un mercado que parece más animado que nunca.

Tres ejemplos para hacerse una idea de hacia donde está moviéndose esta nueva tendencia. Hace unas semanas hablábamos del nuevo Mondrian en el SoHo neoyorkino. Algunas de las habitaciones incluyen una ducha con ventas de más de metro y medio de altura y vistas espectaculares de Nueva York. En los pisos inferiores parte de las ventanas están tintadas –por motivos evidentes- pero la vista sigue siendo sobrecogedora.

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Segundo hotel, mismo nombre y cadena. El Mondrian de South Beach ahora ofrece una ducha con candelabro de cristal, el agua gotea a través del candelabro y cae con una ancha dispersión, un capricho que puede llegar a sumar más de 250 dólares por noche a la habitación pero que es bastante popular en la atmósfera festiva de Miami. Tercero, y mi preferido, el W de México que la cadena Starwood ha adornado con una hamaca colgante dentro de la zona de ducha y baño.

Las propuestas son interesantes y es cierto que las cadenas hoteleras cada vez parecen preocuparse más por el baño que por la habitación. El riesgo de este tipo de ideas es que el cliente acabe más confundido que satisfecho. En algunos establecimientos el afán por el diseño hace que para averiguar cómo funciona el grifo de la ducha haya que invertir unos cuantos minutos y en ocasiones la presión puede ser poca o demasiado alta.

La idea, en cualquier caso es acercar el baño de la habitación hacia la estética del spa, aunque plantea el problema de qué hacer con las bañeras. Salvo problemas de espacio por lo general todos los hoteles se inclinan por incluir una en sus diseños, al menos en parte de las habitaciones. El renovado interés por la ducha, sin embargo, podría cambiar la tendencia. Una pena, sin duda, Hay bañeras por las que merece la pena toda una habitación. ¿La mejor? Si tuviera que escoger no me iría muy lejos. El hotel Standard, en Nueva York, en sus últimas plantas, con vistas del río Hudson y Nueva Jersey.

Sobre el blog

La vida, como cualquier viaje, se puede hacer en primera clase. Descubra los lugares, objetos y placeres reservados a quienes no tienen límite en la tarjeta de crédito.

Sobre el autor

Ángel Jiménez de Luis, periodista, vive con el temor constante de acostumbrarse a una vida que no puede permitirse pero que disfruta en pequeñas dosis. Escribe también El Gadgetoblog.

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