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Vidago Palace. El sueño de un rey

Cuando todo apuntaba a convertirse de forma irremediable en una gloriosa ruina, el que fuera el hotel más lujoso de Portugal ha vuelto como el Ave Fénix, a renacer de sus cenizas.

Javier Mazorra

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Actualizado viernes 11/03/2011 15:16 horas
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Su historia no puede ser más romántica. A principios del siglo XX el rey Carlos I decidió mandar construir una residencia real en su balneario favorito, donde acoger a sus egregios invitados y al mismo tiempo dar a conocer una de las zonas más hermosas pero también más desconocidas del país.

Desgraciadamente, Don Carlos nunca llegaría a ver realizado su sueño al ser asesinado en 1908 pero el edificio perviviría, transformado en un magnífico hotel Palace que abriría sus puertas coincidiendo, precisamente, con la proclamación de la República portuguesa.

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Cien años más tarde Vidago Palace, ahora convertido en un Leading Hotel of The World, comienza una nueva andadura más cercana, ayudado por una red de autovías que han roto con el proverbial aislamiento del Trasosmontes portugués, aunque sin traicionar su glorioso pasado.

Su espléndida fachada palaciega sigue intacta, envuelta por ese frondoso bosque de robles, trufado de especies tropicales, que tanto apreciaban sus clientes y donde aun se pueden recorrer sus fuentes de aguas medicinales, escondidas en minúsculos palacetes en estilo Art Nouveau.

En el interior, José Pedro Lopes Vieira & Diago Rosa La, que se dieron a conocer por su trabajo en el Hotel Bairro Alto de Lisboa, han vuelto a recrear el ambiente de la Belle Epoque, conservando esa magnífica escalera de madera que comunica con los pisos superiores enmarcada por estatuas de sílfides pero al mismo tiempo añadiendo su toque personal en muebles, suelos, tejidos, colores y una muy acertada selección de papeles pintados para las paredes (de Gournay) que prolongan el exotismo del bosque por las estancias del edificio.

Si la antigua sala de baile se ha vuelto a transformar en el epicentro del Palace, es en el Breakfast Room (la Sala del Desayuno) con sus palmeras que recrean un ambiente de invernadero donde los decoradores consiguen su mayor triunfo y el espacio más acogedor, completado por un altillo, a medio camino entre biblioteca y museo.

También es especialmente afortunado su trabajo en la bodega que se esconde en los bajos del edificio o en el confortable Salón Four Seasons que se abre a los jardines a través de terrazas donde han sabido combinar a la perfección un mobiliario ecléctico lleno de guiños a la historia del edificio, con una elección de colores y tonalidades apagadas muy personales.

Un concepto que se prolonga en las 70 habitaciones. En todas ellas ya sean, suites, habitaciones Privilege, Superiores, Deluxe o Junior Suites el cuidado por el detalle es absoluto así como el confort del huésped. Han combinado muebles de época con detalles contemporáneos, unidos por una paleta de colores que van del verde más ténue al azul noche. En los amplios cuartos de baño se ha reproducido con éxito el ambiente original, escogiendo preciosas piezas vintage que sin embargo funcionan con la última tecnología del siglo XXI.

Por otra parte, en vez de recuperar en antiguo edificio del balneario del XIX, ahora convertido en centro de congresos, se encargó al prestigioso arquitecto Alvaro Siza Vieira un nuevo spa que estuviera comunicado con el palacio. El resultado es magnífico y ya se ha convertido en objeto de nuevas peregrinaciones por parte de aficionados a la arquitectura.

Aunque está pintado por fuera con el mismo color rosado del edificio principal es su completa antitesis, marcando el paso del tiempo. En un espacio de 2.500 metros cuadrados el creador de obras maestras como la Fundación Serralves de Oporto ha desarrollado un proyecto absolutamente personal con multitud de niveles y perspectivas bajo una aparente simplicidad de formas, utilizando un delicado mármol blanco jaspeado al que sólo traiciona en una de las paredes de la piscina interior que cubre con azulejos de tonalidades grises donde surge delineada en rojo el perfil de una ballena.

También se descubre su mano en la discreta pero contundente transformación de la antigua embotelladora en el Club House de Golf. Otra de las novedades de esta nueva época del Vidago Palace es precisamente la ampliación del campo de golf de 9 hoyos construido en 1936. Cameron&Powell han replanteado el campo ampliándolo a 18 y situándolo ahora entre los mejores del país.

| Vidago Palace. Vidago (Portugal) Tel. 00351-276990900. www.vidagopalace.com. A partir de 130 euros

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