Bitácoras

Blog Blog 5ª Avenida, por Ángel Jiménez de Luis

Una noche de perros

En el distrito financiero de Manhattan hay una discoteca diferente a las demás. Está pensada para perros, aunque a los dueños también se les permite pasar.

Ángel Jiménez de Luis

Disminuye letraAumenta letra
Actualizado jueves 03/02/2011 19:19 horas
[foto de la noticia]

 

Hay serrín en la pista de baile y la lista de bebidas no tiene nada que ver con la de cualquier otro bar o discoteca de Manhattan. ¿Una copa de Sauvignon Bark? ¿Una botella de Happy Tale Ale? Mejor no beberse ninguna porque esto es The Fetch Club, una discoteca para perros en pleno distrito financiero de Manhattan. Construido en una vieja fábrica de tabacos. Este exclusivo club se ha convertido en uno de los locales más comentados de la ciudad por su original propuesta.

Ser socio cuesta unos 300 dólares al año y en sus 300 metros cuadrados todo está pensado para clientes de cuatro patas. Hay un spa, una peluquería, una sala de cine, una sala de meditación, un gimnasio y una tienda de comida y accesorios. A los dueños se les aparca en una sala de espera equipada con máquina de café, los periódicos del día y varios iPad mientras su perro disfruta de los mimos del personal. El centro funciona también como guardería canina. Mientras los dueños trabajan en el cercano Wall Street, los perros están entretenidos y cuidados.

[foto de la noticia]

Pero la verdadera acción comienza por la noche, cuando abre la discoteca. Los humanos pueden quedarse acompañando a sus mascotas o simplemente dejarlos al cuidado del personal de la sala y salir a vivir su propia noche. Las bebidas están adaptadas al paladar de los clientes y por supuesto no llevan alcohol. La mayoría son caldos con sabor a carne o pollo. A pesar de ser miembros del club, los perros tienen que pagar también para entrar en la discoteca, unos 25 dólares por noche. No incluye consumición.

Según Ami Goodheart, directora creativa de esta discoteca, hay perros a los que no les gusta irse a la cama pronto. «El club está orientado a perros que llevan un estilo de vida urbano», asegura. ¿Una locura? Tal vez pero en Nueva York muchos se sienten culpables por no poder dedicar tiempo a sus mascotas u obligarles a vivir en los pequeños apartamentos de la ciudad y lo compensan con pequeños lujos, desde sesiones de masaje y peluquería que pueden llegar a costar cientos de dólares hasta agua embotellada en recipientes especiales.

Sobre el blog

La vida, como cualquier viaje, se puede hacer en primera clase. Descubra los lugares, objetos y placeres reservados a quienes no tienen límite en la tarjeta de crédito.

Sobre el autor

Ángel Jiménez de Luis, periodista, vive con el temor constante de acostumbrarse a una vida que no puede permitirse pero que disfruta en pequeñas dosis. Escribe también El Gadgetoblog.

Logo de elmundo.es

© 2014 Unidad Editorial Internet, S.L. | Aviso legal | Política de privacidad