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En los Docklands de Dublín

El nuevo Dublín ya tiene un hotel emblemático, The Gibson. Mira al mar de Irlanda y está diseñado por Scott Tallon Walter, el grupo de arquitectos con mayor prestigio en el país.

Javier Mazorra

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Actualizado martes 22/02/2011 16:40 horas
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La idea de crear un gran hotel con carisma en los Docklands llevaba rondándose desde que se comenzó a transformar el antiguo puerto en la nueva cara de la capital de Irlanda, ya hace más de diez años. En un principio se pensó en un mega hotel de cinco estrellas con la firma de algún arquitecto extranjero, entre el Teatro del Gran Canal diseñado por Daniel Libeskind y la vertiginosa Torre U2 de Norman Foster. Pero en eso llegó la recesión y con ella una vuelta a la sensatez.

La alternativa ha sido The Gibson, un proyecto diferente, quizás más modesto pero que ya ha sido seleccionado por el World Architecture Festival como candidato al Building of the Year 2010 (el mejor edificio del año). No es ninguna casualidad. Sus arquitectos, Scott Tallon Walter, llevan muchos años -de forma individual o colectiva- firmando la mayoría de los proyectos más interesantes de Irlanda.

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Incluso dentro de los Docklands son responsables de algunos de los edificios más significativos, aunque su obra más conocida es la recuperación del estadio AVIVA en el mismo Dublín donde se han superado a sí mismos diseñando una estructura de vidrio en forma de ola.

El Gibson forma parte del complejo Point Village, en el extremo oriental de los Docklands, justo antes de la desembocadura del río Liffey en el mar de Irlanda y a tiro de piedra del nuevo puerto. Lo primero que llama la atención es una inmensa cristalera de forma cóncava que acoge al visitante y lo conduce a través de un espacio interior diáfano, cubierto por jardines verticales, hasta un tercer piso donde se encuentra la recepción del hotel.

Durante el recorrido, ya sea por un ascensor panorámico o a través de escaleras mecánicas, se tiene la oportunidad de ir descubriendo el entorno donde se encuentra el edificio. Aunque todavía quedan zonas sin desarrollar en esta parte de los Docklands, ya comienza a tomar forma entre antiguos almacenes del puerto y fábricas abandonadas. Justo en frente del hotel se encuentra O2, el mayor auditorio de Dublín que ocupa un antiguo tinglado.

A dos pasos se ha colocado una gigantesca noria que permite ver aún más lejos y entre los dos, una gran plaza donde se monta cada fin de semana un popular mercadillo que ya se ha convertido en visita obligada de dublineses y forasteros gracias al flamante tranvía LUAS que llega desde el centro hasta la misma puerta del hotel.

El Gibson tiene sin duda las habitaciones más grandes de la ciudad pero tanto los promotores como los arquitectos han huido de cualquier tipo de megalomanía, prefiriendo apostar por un discreto cuatro estrellas aunque incluyendo muchos elementos que podrían estar en un hotel de clase superior. La decoración es contemporánea aunque sin estridencias, sobre todo en las habitaciones donde se ha apostado por la funcionalidad.

Se han escogido colores como el verde manzana o el gris que resultan relajantes para un ambiente donde no se echa nada en falta. Hay sillones cómodos donde leer y relajarse, una mesa de trabajo con conexión wifi gratuita y maquina de café. La cama es perfecta. En el cuarto de baño se ha prescindido de la bañera reforzando la ducha con dos tipos diferentes de alcachofas y se ha introducido luz natural gracias a una discreta abertura a la alcoba.

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Hay 248 habitaciones con apariencia de junior suite, así como una suite presidencial espectacular en la planta superior -la sexta-, con unas vistas extraordinarias que alcanzan a las colinas de Wicklow pero también al puente Becket de Santiago Calatrava y al cercano Centro de Convenciones diseñado por Kevin Roche. Y una habitación a medio camino entre la estándar y la suite que forma parte de un curioso experimento hotelero. Alrededor de una gran terraza se han agrupado media docena de habitaciones donde un grupo de amigos, familiares o compañeros de trabajo pueden compartir un espacio común aislado del resto de los huéspedes. El espacio exterior puede servir para organizar una fiesta, una reunión o cualquier otro evento y la habitación principal la puede ocupar el jefe o el invitado de honor.

El Gibson cuenta con varios restaurantes alrededor de un patio interior cubierto de jardines que ya ha ganado un importante premio, además de un pequeño spa con vistas y un gimnasio. Y muy pronto los dos pisos inferiores se van a llenar de tiendas, bares y restaurantes que reforzarán la oferta de ocio en la zona.

| The Gibson Hotel. Point Village. Dublín. Tfno: +353 (0)1 681 5000. www.thegibsonhotel.ie. A partir de 99 euros

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