Bitácoras

Blog Blog Asia en la maleta, por Carmen Gómez

Bares sobre ruedas en Bangkok

Uno de los aspectos más conocidos de Bangkok es su animada vida callejera. Quien haya intentado pasear por las calles de cualquier barrio del centro se habrá topado sin duda con puestos de comida e improvisados mercadillos de camisetas, DVDs y todo tipo de mercancías vendibles que invaden la calzada ocupando cada centímetro disponible y que hacen imposible pasear a la manera tradicional.

Carmen Gómez Menor

Disminuye letraAumenta letra
Actualizado miércoles 29/09/2010 18:24 horas

De vez en cuando, leo en la prensa iniciativas para modernizar Bangkok y convertir sus aceras en lugares despejados al estilo de las grandes urbes europeas, pero la idea siempre se abandona porque hacerlo sería despojarla de una de las características que más la definen: ese caos asiático que al principio puede superarte pero que acaba siendo una de las cosas que más se extrañan cuando estás lejos.

[foto de la noticia]

Desde hace unos meses ha llegado una nueva variedad de negocio callejero a la escena nocturna de la capital: los bares sobre ruedas. Se trata en su mayoría de furgonetas que han sido adaptadas para convertir puertas y ventanas en barras o toldos, según el sentido, y llenar el espacio interior con botellas una vez eliminados los asientos traseros. Unas luces de colores y un equipo de sonido con grandes altavoces hacen el resto, y en calles como la soi 11 de Sukhumvit pude contar la otra noche hasta cinco de estos bares portátiles en menos de 20 metros.

Normalmente, una mujer se encarga de atender a los clientes y llevar la contabilidad, mientras que el hombre merodea alrededor para asegurarse de que el negocio marcha. La mujer trabajando y el hombre controlando, curiosa metáfora de lo que a menudo sucede en Asia. Algunas furgonetas recuerdan a las Volkswagen de los 60, con un aire algo retro, y las hay desde las más sencillas hasta las que demuestran el esmero de sus dueños en cada detalle.

[foto de la noticia]

Con carteles luminosos como Lisa Street Bar, Smile o Wonderful, estos bares portátiles se están convirtiendo en parte del paisaje nocturno de Bangkok. Los hay con personalidad propia, que se han ganado clientes fieles que los buscan al caer la noche. Es el caso de Wonderful, uno de los veteranos, que lleva cinco años ocupando el mismo espacio en la soi 11 de Sukhumvit. Short -el dueño- prefiere apañárselas solo. Su furgoneta roja parece sencilla, pero vista de cerca cuenta con todo lujo de detalles. Taburetes con pie de hierro, una barra de madera que saca del interior y unas luces de discoteca que le dan un ambiente de fiesta, al ritmo de música de los 70.

Geert y Peter, europeos con negocios en Bangkok, me cuentan que vienen siempre atraídos por la música y por Short, al que llaman Antonio, que les atiende siempre como si estuvieran en el bar de un hotel de 5 estrellas. «Acodados en la barra es imposible aburrirse», me dice Peter mirando el ajetreo de la soi 11, una de las más animadas del Bangkok nocturno, mientras Short le prepara un cóctel «especialidad de la casa». Es la presencia de numerosos bares y discotecas en esta zona de Bangkok lo que ha propiciado la aparición de los bares sobre ruedas, que esperan hacerse con parte de sus clientes, sobre todo cuando cierran las discotecas. «Abrimos hasta las 5.30 de la mañana», me dice Lek desde la barra del Lisa Street Bar.

[foto de la noticia]

En una ciudad donde por ley bares y discotecas tienen que cerrar a las 2 de la mañana, no cuesta trabajo imaginarse cómo consiguen permiso especial estos modestos bares: «Tengo que pagar a tres policías distintos, para que me dejen aparcar aquí y abrir hasta esas horas. Todos lo hacemos», me cuenta Lek. Junto a su novia regenta el Lisa Street Bar desde noviembre del 2009. «Este año haremos una fiesta especial para celebrar nuestro primer año, sólo para clientes VIP», me dice entre risas.

El Lisa tiene mesas y sillas plegables, que se disponen en la acera. Los bares, que aparcan a ambos lados de la calle, se turnan para ocupar calzada o carretera, dejando siempre un lado libre de la calle para los peatones. Y cuando llega la hora de cerrar, recogen mesas, taburetes, altavoces y demás parafernalia, y conducen de vuelta a casa, dejando la calle libre para los puestos de día, en una sincronización que sorprendentemente funciona a las mil maravillas en la capital tailandesa.

Sobre este blog

Escenas, lugares y retratos del continente más candente. Una ventana abierta al fascinante arte de viajar por Asia a través de sus historias.

Sobre la autora

Más de diez años viviendo en Asia, tres hijos y piso en Bangkok no han quitado a Carmen la capacidad de sorprenderse, de disfrutar de la diversidad y de mantener una mentalidad flexible ante la vida y costumbres de esta parte del mundo.

Logo de elmundo.es

© 2014 Unidad Editorial Internet, S.L. | Aviso legal | Política de privacidad