Ocho ideas para visitar Lisboa con niños

Lisboa, con sus cuestas de vértigo y sus adoquines resbaladizos, no es la ciudad más fácil para pasear con un cochecito de bebé. Aún así, la capital portuguesa quiere ser un destino ideal para padres e hijos y por eso ofrece planes interesantes y divertidos para todos los miembros de la familia.


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Virginia López

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Actualizado jueves 14/10/2010 18:47 horas

1. Un día en la Expo
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En la antigua Expo de Lisboa, ahora conocida como Parque das Naçoes, fue inaugurado en 1998 el Oceanario, con un millón de visitas al año, donde da la sensación de sumergirnos en lo más profundo de los océanos. El tanque central fascina tanto a niños como a mayores, al poder contemplar cómo nada el pez globo, las rayas o los temidos tiburones. El pez payaso, al que los niños llaman Nemo, es otra de las atracciones principales, así como las simpáticas nutrias que juegan en el agua para deleite de los más pequeños. El Oceanario está abierto de diez a ocho, cierra una hora antes en invierno, y tiene un precio especial de 29 euros para las familias con hijos hasta los 12 años.

Junto al Tajo hay una avenida de restaurantes con terraza en donde degustar pescado a la plancha. Se puede recorrer a pie, o en teleférico, por apenas 2,99 euros, una forma diferente que sin duda atraerá a los más pequeños. También para ellos es el Museo Ciencia Viva, situado en el antiguo Pabellón del Conocimiento de la exposición universal del 98, que tiene por objetivo estimular el conocimiento del mundo científico. También dispone de una entrada para las familias con hijos hasta los 17 años por 15 euros. Abre de diez a seis durante la semana y de once a siete los fines de semana.

2. Paseando por Belém
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El barrio de Belém es conocido, sobre todo, por su torre, ex libris de Lisboa, su impresionante monasterio de los Jerónimos y por sus afamados y deliciosos pasteles. Menos conocido pero igual de interesante, especialmente quien viaja con niños, es el Planetario Calouste Gulbenkian. Está situado al lado derecho del monasterio, y en él se puede echar un vistazo al cielo para conocer los planetas, estrellas y constelaciones. Entre las once y las cuatro de la tarde hay sesiones de 30 y 45 minutos programadas para niños a partir de los 5 años, en las que se les enseña a reconocer, entre otras, la Osa Mayor y Menor y la Estrella Polar. Hasta los 17 años la entrada es de 2 euros, 4 euros para los adultos. Los horarios de las sesiones están detallados en la página www.planetario.com.pt.

Justo enfrente está el Centro Cultural de Belém, un espacio que organiza exposiciones y actividades culturales para todos los públicos. Existe un pase para familia de un año por 80 euros. Más información en la página www.ccb.pt. El Parque de Belém es el sitio ideal para terminar la jornada con los más pequeños. Muchas familias eligen este lugar para hacer merendolas y volar las cometas durante los fines de semana.

3. Entre animales
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El Zoo de Lisboa tiene más de un siglo de vida y sigue siendo un espacio agradable donde los peques de la familia podrán estar en contacto con animales de todos los continentes. Cada mes el zoo elige un animal en destaque. El último ha sido el Tigre de Sumatra. Entre las novedades se encuentra el espectáculo de delfines, donde además los niños pueden alimentar a los leones marinos.

En el Bosque Encantado hay varios espectáculos, entre ellos, aves en vuelo libre, una muestra de cobras y lagartos y a determinadas horas está permitido alimentar a los pelícanos. Además, papás e hijos pueden descubrir el jardín zoológico en un viaje en tren de 15 minutos o desde las alturas, en un paseo de 20 minutos en teleférico. Los horarios de cada espectáculo se encuentran en la página www.zoo.pt. El parque está abierto de las diez de la mañana a las ocho de la tarde. Los menores de 2 años no pagan. De los tres a los 11 años la entrada cuesta 12,50 euros y 16,50 euros a partir de los 12 años.

4. Lisboa Verde
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Otra forma de conocer la capital portuguesa es visitando sus parques. El mayor y más conocido es el Parque de Monsanto, pulmón de la ciudad. Se trata de un gigantesco espacio de 900 hectáreas en las que se intercala la vegetación más densa con claros aprovechados con equipamiento deportivo, cultural y de ocio. La mejor forma de empezar a conocerlo es en el Espaço Monsanto, la puerta de entrada al parque, que cuenta con varios espacios, entre ellos, la Academia de los Pequeños Talentos. Está abierto todo el año, excepto los lunes.

En el centro de la ciudad se encuentra el Parque Eduardo VII, una bajada verde que termina en la céntrica rotonda del Marqués de Pombal con vistas al Tajo y en el que se esconde uno de los tesoros más valiosos de la naturaleza lisboeta: la Estufa Fría, o lo que es lo mismo, un invernadero en el que se desarrollan plantas de varios países y regiones del mundo. Abre de nueve a cinco, hasta las seis en horario de verano, y la entrada cuesta 1,65 euros. Los niños hasta los 12 años no pagan.

Uno de los parques con más solera es el Jardim da Estrela, frente a la impresionante basílica del mismo nombre y junto a uno de los barrios más nobles, el barrio de Lapa. Está cercado por una reja de hierro forjado, como su tradicional quiosco. Este parque lleva décadas siendo el lugar elegido por abuelos y nietos para pasar la hora de la merienda. En su interior hay un lago con patos, mirlos y carpas, un mirador, un parque infantil, una biblioteca y un café con terraza, ideal para las tardes amenas de otoño y primavera. La lista de todos los parques y jardines de Lisboa se encuentra en la página Lisboa Verde, del ayuntamiento lisboeta, www.museutransportesmunicipais.cm-lisboa.pt

5. La fauna del Tajo
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Gracias a la descontaminación del río han vuelto a verse delfines nadando por el río Tajo. De momento son pocos pero se espera que con el tiempo este animal vuelva a ocupar un hábitat que le perteneció. De momento, pueden seguir observándose en el río Sado, en Setúbal, 40 km al sur de Lisboa. Hay varias empresas que organizan mini cruceros en barco para grupos de 2-3 horas de duración, que también pueden incluir paseos en jeep por el Parque Natural de la Sierra de Arrábida, con sus impresionantes vistas sobre el estuario del Sado. En Setúbal hay ferris que cruzan hacia la península de Troia, donde surgen kilómetros interminables de playas de arena blanca abiertas al más puro Atlántico.

De regreso al Tajo, también se puede observar otro peculiar animal: los flamencos. Viven en dos pequeñas islas o lenguas de arena, llamadas mouchoes, a las que se solo se llega en barco. Uno de ellos es el Castro Júnior, una embarcación que lleva más de 60 años navegando por el Tajo. Ahora se dedica a hacer excursiones de tres horas para turistas. Parte del Parque de las Naçoes a las 14 horas. Hasta los 10 años la entrada es gratuita. Los adultos pagan 14 euros y 10 euros para grupos de más de 5 personas. La empresa que organiza éste y otros paseos por el río Tajo es Transtroia: www.transtroia.com

6. El paraíso de los juguetes
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Es habitual que quien visita Lisboa se escape también a conocer la pintoresca localidad de Sintra. En lo más alto de una sierra poblada por una vegetación exuberante, el local que nadie debe perderse es el Palacio da Pena, que culmina la cúspide de la sierra al más estilo romántico alemán, o como dirían los más pequeños, como si fuera el castillo de Disney. Además, está la misteriosa Quinta da Regaleira, donde mayores y menores podrán perderse entre sus laberínticos jardines, o las impresionantes chimeneas del Palacio Nacional, en pleno centro de la villa, por la que se puede pasear en una carroza tirada por caballos.

Pero sin duda, un lugar que tanto pequeños y mayores van a adorar es el Museo del Brinquedo, lo que traducido viene a ser el paraíso de los juguetes de todos los tiempos. Los más antiguos son del siglo III a.C., pero hay muchos más, desde coches de todas las épocas, soldaditos de plomo, aviones o las famosas Mariquita Pérez y una sala dedicada especialmente a la Barbie. El museo abre de martes a domingo de diez a seis. Cuesta 4 euros para los adultos y 2 euros para niños de los 3 a los 16 años.

7. Lisboa sobre ruedas
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Una de las últimas novedades en Lisboa es recorrer las estrechas y empinadas calles de Alfama, uno de los barrios más típicos y tradicionales, en Segway. En la Calle de los Fanqueiros, junto a la Plaza de Comercio se puede alquilar este singular transporte para dar un paseo de dos horas aproximadamente a un precio de 45 euros por persona. La empresa que promueve la iniciativa, Red Tour, realiza descuentos para grupos de 8 personas. Los menores de 12 años deben estar acompañados por un adulto.

Para los más tradicionales, la bicicleta sigue siendo la opción más adecuada, aunque Lisboa no es de las ciudades más fáciles para subirse a las dos ruedas. La mejor zona para hacerlo es el Paseo Marítimo de Alcántara, junto al río Tajo. Se trata de una avenida recta, lejos de las colinas y sin los tradicionales adoquines de la calzada portuguesa, que desde hace algunos meses ha sido rebautizada como Fun Track. Un camino amplio y agradable en el que se reúnen las familias para andar en bici, kart, patinete o patines. Quien quiera puede alquilar el equipamiento por 3 euros cada media hora y 5 euros por hora. También hay clases de patinaje para los niños de todas las edades, incluso para adultos, y servicio de niñera.

8. Kidzania, la ciudad de los pequeños
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En el centro comercial Dolce Vita, en Amadora, al norte de Lisboa, ha nacido Kidzania, la nación de los pequeños. Mientras los papás se van de compras, al cine o al restaurante, los niños, de los 3 a los 15 años pueden disfrutar de una ciudad hecha a su medida. Hay universidad, escuela de conducción, hospital, supermercado y hasta un plató de televisión. Los pequeños ya no tienen que imaginar lo que quieren ser de mayores porque aquí pueden jugar a serlo: Actores, modelos, dentistas, policías o incluso bomberos.

Está abierto de miércoles a domingo, de las diez de la mañana a las tres y media días a diario y de las once a las ocho los fines de semana. Los menores de 2 años no pagan. La entrada para los niños de 3 y 4 años cuesta 11 euros y entre los 5 y los 15 años, 18,5 euros. Los adultos que quieran entrar -deben hacerlo cuando los niños son menores de 5 años, pero no deben intervenir directamente en las actividades de los más pequeños- pagan una entrada de 10 euros. www.kidzania.pt.

 
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