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Blog Blog 5ª Avenida, por Ángel Jiménez de Luis

Lujo turco en Nueva York

Con el nivel de stress de la población a la altura del Empire State, en Manhattan los spas florecen casi en cada esquina. Es un negocio a la altura de los restaurantes que tiene también sus 'semanas'. Dos veces al año 'Spa Week' permite a los neoyorquinos disfrutar de un masaje o una sesión de relajación con un 'menú' de precio fijo.

Ángel Jiménez de Luis

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Actualizado jueves 19/08/2010 17:57 horas

A diferencia de la 'Restaurant Week', sin embargo, muchos de los spas más exclusivos no entran en la lista de establecimientos participantes. El espacio en la ciudad es un lujo y los mejores y mayores establecimientos suelen estar asociados a grandes hoteles, con una clientela exclusiva. Dos horas de tratamiento pueden rozar los 1.000 dólares en los hoteles más selectos.

Así sucede, desde luego, en el recién abierto Spa del hotel Trump SOHO. Lleva sólo seis días en funcionamiento y es con diferencia uno de los mayores de la ciudad. Ocupa más de 1.000 metros cuadrados, divididos en dos plantas del nuevo edificio –el hotel ha comenzado a funcionar también este verano-, uno de los nuevos rascacielos que dominan el sur de la ciudad.

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El diseño, inspirado en los hammam turcos, viene firmado por la propia Ivanka Trump, una de las herederas del imperio inmobiliario de Donald Trump y socia del hotel. Los tratamientos abarcan, según los responsables del establecimiento, una amplia variedad de técnicas usadas en Marruecos, Turquía, Persia y la India, desde sesiones de exfoliación con jabón de aceite de oliva y aceitunas hasta tratamientos a base de henna y relajación ayurveda.

La estrella de la nueva propuesta son sin duda los aceites usados para los masajes, en los que maceran piedras preciosas (rubíes, zafiros y diamantes, según el tipo de tratamiento que se escoja) y el servicio personalizado de guía. Nada más llegar al spa, el cliente tiene a su disposición a una persona que le guía entre las diferentes habitaciones –nueve en total- y le explica los diferentes pasos del tratamiento.

Lo mejor, sin duda, es acabar la sesión accediendo a la piscina del propio hotel, situada al aire libre en la séptima planta y aprovechar los últimos días de sol y calor en esta ciudad con un buen baño. Eso sí que relaja.

Sobre el blog

La vida, como cualquier viaje, se puede hacer en primera clase. Descubra los lugares, objetos y placeres reservados a quienes no tienen límite en la tarjeta de crédito.

Sobre el autor

Ángel Jiménez de Luis, periodista, vive con el temor constante de acostumbrarse a una vida que no puede permitirse pero que disfruta en pequeñas dosis. Escribe también El Gadgetoblog.

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