Ficha práctica

  • DÓNDE

    Ctra. de Cádiz (N-340), km. 166. 29679 Marbella (Málaga).

  • HABITACIONES

    119 habitaciones y suites, con 11 villas con salón y chimenea, cocina, piscina privada y servicios exclusivos.

  • PRECIO

    Desde 250 euros.

  • CATEGORÍA

    Cinco estrellas.

  • TIPO DE HOTEL

    Lujo

La Toscana en la Costa del Sol

Noelia Ferreiro

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Actualizado viernes 30/07/2010 14:52 horas

Puede que el arte, como dijo Picasso, sea esa mentira que nos acerca a la verdad. En el caso del hotel Villa Padierna, el arte, con su dosis de engaño o de certeza, sólo puede conducir a la belleza. O mejor dicho, al énfasis de esa belleza que por sí misma ya resulta apabullante, así, sin más, desprovista de todo tipo de aderezos.

La fórmula es bien sencilla: este hotel de lujo oculto en las profundidades del corazón de Marbella -allí donde monte y mar se dan la mano- aúna dos privilegios. El primero es el de un entorno natural extraordinario, soleado la mayor parte de los días y verde hasta rozar el agobio, con unas magníficas vistas al Mediterráneo e incluso, en los días más claros, a África, en ese punto de incierta promesa donde el estrecho de Gibraltar acorta la brecha entre los dos mundos.

El segundo privilegio es el de sus instalaciones, tan elegantes y distinguidas como curiosamente discretas. Villa Padierna, con sus tres fincas rodeadas de grandes terrazas, fue diseñada a imagen y semejanza de un palazzo de la Toscana, con ese estilo tan peculiar -a medio camino de lo rústico y lo solemne- inspirado en los elementos de la naturaleza.

Su refinada fachada de color rosa y la nobleza de los materiales empleados dan buena cuenta de este clasicismo italiano que tiene también -¿por qué no?- alguna que otra influencia de corte español, como las que se aprecian en el edificio Linares: una disposición en torno a un patio interior abierto y balcones en todos sus ventanales para que entre la luz a borbotones.

Así lo quiso el arquitecto del complejo, el británico Ed Gilbert -responsable también del puerto de Marbella-, cuyas técnicas de construcción están bastante vinculadas a las de la antigua Roma.

Y luego llega el arte, claro, para poner la guinda a tanto encanto. Porque puede decirse que el Villa Padierna, más que un hotel, es un museo. Un museo de corte clásico en el que tanto sus exteriores como sus interiores están decorados con bellísimas piezas originales que pertenecen a la fundación del propietario.

Estatuas, bustos, columnas, lienzos, tapices y antigüedades de toda índole -espejos, jarrones, lámparas...- pueblan salones y pasillos, otorgándoles ese aire de sobriedad que sólo destilan los palacios. Por tener, hasta cuenta en uno de sus salones con una mesa de trascendencia histórica: aquella en la que se firmó la Constitución española de 1812, conocida como La Pepa. Y en los jardines el arte se propaga en forma de fuentes de mármol que añaden murmullo a la naturaleza...

Ya sólo queda entonces abandonarse al disfrute. Dejarse sorprender, por ejemplo, por las delicias gastronómicas de los cuatro restaurantes, uno de los cuales -La Veranda- está comandado por el chef con tres estrellas Michelín Martín Berasategui.

O darse un chapuzón en la encantadora piscina rodeada de cipreses y palmeras. O pasear por los rincones mágicos del anfiteatro romano, ese romántico espacio que, con su capilla anexa, permite todo tipo de celebraciones y eventos. En las noches de verano, además, se dan conciertos de jazz y flamenco bajo la suave luz de las estrellas.

Servicios

Dos campos de golf, un Thermae Spa de 2.000 metros cuadrados, cuatro restaurantes, club de tenis, anfiteatro romano y capilla, beach club, peluquería, servicio de niñeras, etc....

Nos gusta por

El Villa Padierna -que está gestionado por la cadena Ritz Carlton desde su inauguración en 2003- no es sólo uno de esos hoteles que invitan a la mera contemplación -que también- sino que ofrece, además un buen puñado de actividades. La principal: el golf.

Rodeado por tres enormes campos -Los Flamingos, Alferini y Tramores- con un magnífico recorrido de 18 hoyos cada uno, el hotel alberga el que, dicen, es el complejo golfístico más espectacular de la Costa del Sol.

Nos gusta también por su spa que ofrece un viaje a través de la aromaterapia en 2.000 metros cuadrados de spa inspirados en las antiguas termas romanas. Desde el baño de India con curry y jengibre, hasta el hamman con eucalipto y menta o la sauna con tomillo y romero, este universo de aromas y temperaturas conduce, no puede ser de otra manera, al más deseado bienestar físico y mental.

Por las Casitas de Villa Padierna. Son éstas once villas exclusivas de hasta 350 metros cuadrados, diseñadas para el huesped más exigente. Un sofisticado salón con chimenea y kichenette, una gran terraza con piscina privada o jacuzzi y uno o dos dormitorios garantizan privacidad y confort, así como cuidados personalizados: un servicio de mayordomo 24 horas, traslados en Rolls Royce, desayuno en la propia villa y acceso libre al spa. Incluso para sentirse como un rey o una reina, los productos de baño Penhaligon's, que son los proveedores de la Casa Real británica.

Cómo llegar

El hotel está a 10 kilómetros de Marbella, siete de puerto Banús y 72 de Málaga, donde se emplaza el aeropuerto más cercano así como la estación de tren a la que llega el AVE.

Prohibido perderse

Descansar, disfrutar, relajarse. Jugar al golf.

Pasear por Marbella y Puerto Banús.

Acercarse a Málaga, tapear por la calle Larios, visitar el Museo Picasso.

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