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Blog Blog 5ª Avenida, por Ángel Jiménez de Luis

Entre vino y rascacielos

Asiate, un restaurante situado en la planta 31 del moderno centro complejo Time Warner en Columbus Circle de Nueva York, ofrece vistas fantásticas de Central Park y un menú de ensueño.

Ángel Jiménez de Luis

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Actualizado jueves 15/07/2010 18:42 horas

Hay restaurantes en Manhattan que alimentan algo más que el cuerpo. En esta ciudad de calles estrechas y edificios interminables, una buena vista panorámica puede dejarte a veces sin aliento. Ocurre, por ejemplo, cuando cenas en el River Cafe, en DUMBO, al otro lado del puente de Brooklyn. Un inmenso escaparate del downtown neoyorkino, una escena de postal. Ocurre, también, la primera vez que entras en Asiate, el restaurante del hotel Mandarin Oriental en Nueva York. Situado en la planta 35 del moderno centro Time Warner, en Columbus Circle, es un inmenso ventanal a Central Park y los rascacielos del Midtown, una vista de ensueño para cualquiera que viste la ciudad.

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Ha pasado desapercibido para mí hasta hace cosa de una semana, cuando por fin pude sentarme en una de las mesas para un almuerzo rápido y con la suerte de tener un día fantástico, despejado y con el parque en todo su esplendor. No creo que haya mejor momento, salvando tal vez el otoño que es una estación que se inventó para Manhattan.

Brandon Kida es el chef encargado de dirigir la experiencia, un baile de sabores asiáticos mezclados con clásicos americanos y toques exóticos de América Latina. El menú cambia con cada estación y está elaborado con ingredientes locales. Mi almuerzo consistió en un gazpacho y costillas de ternera asada, suaves, perfectamente elaboradas y acompañadas de verduras con salsa de anís estrellado. La estrella de Asiate, sin embargo, es el solomillo Wagyu, también conocido como buey de Kobe, que se sirve también con costillas asadas y puré de patatas ahumado.

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Para acompañar la comida el restaurante dispone de una carta de 1,300 botellas de vino. La selección es tan sorprendente como su exhibición. Idea del diseñador Tony Chi, un muro de cristal muestra la increíble colección. El efecto es casi tan sorprendente como las vistas del parque desde el ventanal que rodea al restaurante. Para quienes quieran sólo vistas hay una alternativa. El lobby del hotel, situado junto a la entrada del restaurante en el mismo piso 35, tiene un fantástico bar donde disfrutar del té o, mejor aún, un buen Manhttan. Se sentirá, con razón, como el dueño de la ciudad que se extiende a sus pies.

Sobre el blog

La vida, como cualquier viaje, se puede hacer en primera clase. Descubra los lugares, objetos y placeres reservados a quienes no tienen límite en la tarjeta de crédito.

Sobre el autor

Ángel Jiménez de Luis, periodista, vive con el temor constante de acostumbrarse a una vida que no puede permitirse pero que disfruta en pequeñas dosis. Escribe también El Gadgetoblog.

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