Nadar en el piso 55
El nuevo Marina Bay Sands de Singapur tiene una enorme piscina infinita a 230 metros de altura. Parece derramarse sobre la ciudad-estado.
Es una obra faraónica digna de aparecer en los folletos turísticos de Qatar, Dubai o cualquier otro emirato pero el Marina Bay Sands Hotel está en Singapur, una ciudad comprimida que crece a lo alto mezclando la cultura occidental y la asiática, la banca y el negocio del transporte.
![[foto de la noticia]](http://estaticos04.ocholeguas.com/imagenes/2010/07/08/quintaavenida/1278601937_extras_ladillos_1_0.jpg)
Sólo el tamaño del hotel asombra. 2.560 habitaciones, 100.000 metros cuadrados de espacio, un canal interior y un museo de la ciencia y las artes adosado con forma de flor de loto. Los precios por noche comienzan en los 280 euros por habitación doble pero pueden llegar a los 14.000 euros si se escoge la suite ejecutiva, con cuatro habitaciones, dos salas de estar, baño turco y sauna, sala de juegos, bar, una pequeña sala de cine y un equipo de mayordomos a disposición de los clientes.
Y hay también, por supuesto, un inmenso casino. Detrás de esas cifras sólo podía estar una compañía de Las Vegas, acostumbrada a hacer todo a lo grande. El grupo Sands, que ha invertido más de 5.000 millones de dólares en el proyecto, es también el dueño del hotel Venetian, el centro de convenciones de Las Vegas y el nuevo hotel de lujo Palazzo en la ciudad de los casinos.
![[foto de la noticia]](http://estaticos01.ocholeguas.com/imagenes/2010/07/08/quintaavenida/1278601937_extras_ladillos_2_0.jpg)
Pero lo que realmente sorprende de este nuevo proyecto es la piscina del hotel, situada en una estructura que descansa sobre las tres torres principales. Tiene 150 metros de longitud y es infinita, una de esas piscinas sin borde que parece derramarse, en este caso, sobre el centro financiero de la ciudad y el puerto deportivo de Singapur. El área de recreo (la piscina y los jardines adosados) es más grande que la torre Eiffel. En su superficie caben holgadamente cuatro Airbus 380.
El hotel se ha convertido en el mayor de Singapur. Espera atraer a 18 millones de visitantes al año, bien a sus habitaciones, a su casino o a los pabellones pensados para grandes convenciones. También a sus restaurantes. Tetsuya Wakuda, Mario Batali, Wolfgang Puck y Justin Quek (uno de los cocineros más famosos de Singapur) son algunos de los chefs que han decidido abrir locales en este nuevo complejo.