La cocina de los hugonotes en un rincón de Sudáfrica
Seguro que usted también creía en el pase a la final de la selección española, ¿verdad? Si se está planteando engancharse ahora al mundial y realizar un salto relámpago a Sudáfrica para apoyar in situ al combinado nacional, pero no se conforma con cualquier parada y fonda, éste es el artículo que andaba buscando.
![[foto de la noticia]](http://estaticos01.ocholeguas.com/imagenes/2010/07/02/mediapension/1278063917_extras_ladillos_1_0.jpg)
O bien, si se propone visitar en breve el país más meridional del continente negro y es usted de esos viajeros que no se aventuran a cenar y dormir sin las mínimas garantías de comodidad y gourmetismo... O, si tan sólo gusta de leer sobre establecimientos lujosos en países recónditos y así viaja con la imaginación, que muchas veces resulta un gracioso ejercicio, a la par que ahorrativo... He aquí el hotel-restaurante más laureado de África, Le Quartier Français, que se halla –lo ha adivinado– a unos cuantos kilómetros de Ciudad del Cabo, la población más señorial de Suráfrica.
Cuentan las crónicas que fueron los hugonotes franceses, exiliados a este rincón perdido del Cono Sur tras las Guerras de Religión, quienes fundaron en el siglo XVII el bonito pueblo de Franschhoek, en las llamadas Winelands, provincia de Western Cape. En medio de un valle regado por el río Berg y protegido de las inclemencias por las montañas Drakenstein, los refugiados galos se encontraron pronto en su salsa -de hecho, Franschhoek significa, en holandés antiguo, rincón francés- y crearon una próspera comunidad agrícola cuya economía se ha asentó primeros en las granjas, luego en las bodegas y, en las últimas décadas, en el turismo de calidad.
![[foto de la noticia]](http://estaticos02.ocholeguas.com/imagenes/2010/07/02/mediapension/1278063917_extras_ladillos_2_0.jpg)
No es casual que Franschhoek sea popularmente conocido en su país como the food and wine capital of South Africa. Además del Museo Hugonote y de las tiendas de antiguedades que pueblan la calle principal, aquí hay explotaciones vitivinícolas para dar y tomar (algunas, con su propio albergue campestre), hoteles de ensueño, cafés con estilo, galerías de arte, tratamientos termales y ocho de los 100 mejores restaurantes del país según todas las guías. Por supuesto, el Relais et Châteaux Le Quartier Français es el más conocido, gracias a su elegante concepto de la hotelería rural (que asemeja el valle con Napa Valey, Provenza o Toscana) y a la cocina sobresaliente de la chef Margot Janse. Pero también están, nada más cruzar la calle, el reputado Reuben’s, Chamonix, Monneaux, Grande Provence, Haute Cabrière Cellar... ¿Les suena levemente francés? Pues claro. Pero si en Franschhoek todavía se celebra como fiesta nacional el 14 de julio...
Dicho lo cual, conviene explicar que lo mejor, gastronómicamente hablando, de Le Quartier Français es su restaurante gourmet The Tasting Room, que sólo abre para cenas y no tiene carta, sino dos menús degustación. Uno de cinco platos, tirando a clásico moderno internacional, con sopa de trufas, vieiras con aguacate y wasabi, pechuga de pato pequinés con tortellini, solomillo de ñu con lentejas y alcachofas, quesos suizos, pastel de chocolate amargo... El otro es sorpresa, no baja nunca de nueve platos y representa la apuesta de esta chef autodidacta nacida en Holanda y enamorada de su patria de adopción por reivindicar la despensa y la tradición culinaria surafricana.
Incluido en el top mundial anual de San Pellegrino Restaurant Magazine desde 2005 hasta nuestros días, The Tasting Room es, para los redactores de la prestigiosa revista británica, «un refugio rural donde Margot Jansen combina ingredientes autóctonos y productos de super lujo, alimentos estacionales y sabores aventureros con sensibilidad femenina y gran sentido del humor». Como no se puede cenar a todo tren cada día, el hotel ofrece también a sus huéspedes otros espacios culinarios como el simpático bistrot Ici o, fuera del recinto, el muy informal Bread and Wine Vineyard Restaurant & Farm Grocer, situado en una granja a cinco minutos en coche, ideal para descubrir las delicias locales a base de terinas, ensaladas y charcutería, sin quitarse el T-shirt. También están el spa Decleor Paris, la tienda de regalos Touches and Tastes... Pero lo que no debe perderse el visitante ocasional a ese discreto edificio de madera pintado de blanco que es Le Quartier Français, es su exclusiva Screening Room, un cine privado para realizar proyecciones de películas en la intimidad, tras una dura jornada de paseo a caballo o en bici por los viñedos.
Por lo demás, las habitaciones (decoradas en un estilo muy Nueva Inglaterra), el porche o el jardín con su piscina están completamente a la altura de lo que Relais & Châteaux representa en cuestión de charme, comodida y personalidad. Por cierto ¿sabían ustedes que Suráfica tiene nada menos que 19 establecimientos dentro de esta legendaria asociación consagrada al lujo sosegado y encanto hotelero? Casi tantos como en España, donde hay 24. Y luego dirán que el Mundial de Fútbol ha venido a civilizar este fascinante país...
| Le Quartier Français. 16 Huguenot Road. PO Box 237. 7690 Franschhoek. Suráfrica. Tfno.: + 27 21 876 2151. www.lequartier.co.za. 15 habitaciones, 6 suites y 1 casa de campo anexa, desde 3.900 hasta 8.100 rands por noche.
| The Tastin Room. Tfno.: + 27 21 876 2151. restaurant@lqf.co.za. Sólo cenas, de lunes a domingos. Menú degustación internacional de 5 platos, 620 rands. Menú sorpresa africano de 9 platos, 770 rands.