Wien, 43Austria (Europa6)3 | Sab04 Feb | Dom05 Feb | Lun06 Feb | Mar07 Feb | Mie08 Feb | Jue09 Feb | Vie10 Feb | Sab11 Feb | Dom12 Feb | Lun13 Feb | Mar14 Feb | Mie15 Feb | Jue16 Feb | Vie17 Feb |
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| Previsión | Cubierto | Cubierto | Cubierto | Nieve | Nubes y claros | Nubes y claros | Nubes y claros | Nuboso | Nubes y claros | Nubes y claros | Nubes y claros | Nuboso | Nuboso | Nuboso |
| Temperatura | -10.8°C de mínima y -6.5°C de máxima. | -10.8°C de mínima y -8.6°C de máxima. | -12.3°C de mínima y -8.1°C de máxima. | -9.9°C de mínima y -7.3°C de máxima. | -9.6°C de mínima y -5.7°C de máxima. | -9.5°C de mínima y -3°C de máxima. | -8°C de mínima y -2.3°C de máxima. | -7.2°C de mínima y -1.8°C de máxima. | -6.3°C de mínima y -0.2°C de máxima. | -6.5°C de mínima y 0.5°C de máxima. | -4.9°C de mínima y 1.9°C de máxima. | -3°C de mínima y 3.5°C de máxima. | -0.6°C de mínima y 4.7°C de máxima. | -0.2°C de mínima y 5°C de máxima. |
| Lluvia | 9% y 0mm | 10% y 0mm | 10% y 0mm | 42% y 0.6mm | 6% y 0mm | 9% y 0mm | 7% y 0mm | 10% y 0mm | 14% y 0.1mm | 28% y 0.3mm | 10% y 0mm | 10% y 0mm | 10% y 0mm | 10% y 0mm |
| Sensacion térmica | -30.8°C de mínima y -26.3°C de máxima. | -30.8°C de mínima y -26.4°C de máxima. | -30.2°C de mínima y -25.7°C de máxima. | -30.5°C de mínima y -26.7°C de máxima. | -24.8°C de mínima y -17.8°C de máxima. | -18.0°C de mínima y -14.3°C de máxima. | -16.2°C de mínima y -13.4°C de máxima. | -17.7°C de mínima y -12.7°C de máxima. | -16.6°C de mínima y -12.1°C de máxima. | -16.9°C de mínima y -9.7°C de máxima. | -16.8°C de mínima y -9.2°C de máxima. | -14.3°C de mínima y -7.0°C de máxima. | -9.4°C de mínima y -5.4°C de máxima. | -8.9°C de mínima y -5.0°C de máxima. |
| Viento | 334°, 22.2km/h | 335°, 16.7km/h | 317°, 16.7km/h | 314°, 20.4km/h | 315°, 11.1km/h | 277°, 11.1km/h | 299°, 11.1km/h | 329°, 11.1km/h | 287°, 13.0km/h | 226°, 11.1km/h | 249°, 13.0km/h | 250°, 13.0km/h | 257°, 13.0km/h | 265°, 13.0km/h |
| Horas de sol | 0.8h | 0.7h | 1.9h | 0h | 6.6h | 7.5h | 5.8h | 3.5h | 5.2h | 4.9h | 4.3h | 3.6h | 2.7h | 3.7h |
El turismo tirolés nos invita a la conquista de los Alpes a pie, proponiendo una serie de rutas que van desde marchas y escaladas por la alta montaña hasta bucólicos paseos familiares entre rododendros o la visita a esos pueblos deliciosos del Tirol que miran con altivez el valle.
Desde el mirador panorámico que corona el espléndido trampolín olímpico -diseñado por la arquitecto iraquí Zaha Hadid, autora también de la ampliación del Museo Reina Sofía de Madrid-, Innsbruck aparece como una postal del National Geographic. Perfectamente asentada en la planicie del valle y con su casco antiguo ocupando la ballesta del río, nos recuerda a una joya abrigada, guardada, protegida, envuelta y embellecida por las numerosas crestas alpinas que la rodean. Todo se ve desde la imponente altura del trampolín como un paisaje armónico, bucólico y ordenado. Para el aventurero es también un perfecto mirador para observar las cumbres que puede conquistar.
Pero la primera cota que todo visitante debe pisar en Innsbruck quizá sea la histórica colina de Bergisel, donde tuvo lugar en 1809 una feroz batalla entre las tropas de Napoleón y los bravos campesinos tiroleses que, liderados por Andreas Hofer, lograron derrotar a los franceses en tres ocasiones. Para conmemorar aquella gesta histórica se ha erigido el Riesenrundgemälde, un sorprendente museo histórico que muestra la batalla de Bergisel en un gigantesco mural circular de más de 1.000 m2. La batalla queda reflejada panorámicamente en una magnífica instantánea topográfica del valle de Innsbruck a finales del siglo XIX. Es una espléndida obra de la corriente naturalista histórica, pintada por Zeno Diemer, que ningún visitante culto, ya digo, debería perderse.
Los amantes de las excursiones de alta montaña no se sentirán decepcionados en Innsbruck. En pocas urbes del planeta se tienen las montañas tan al alcance de la mano. Bastan unos minutos en teleférico para alcanzar los dos mil metros de altura y sentarse a comer o tomar el sol en la terraza mientras se contempla un paisaje de ensueño. El Seegrube es el corazón del Parque alpino del Karwendel, uno de las parajes más impresionantes de Austria. A partir de aquí las posibilidades son infinitas. Hay numerosos senderos que llevan a acogedoras cabañas y refugios de montaña, otros se dirigen a bosques primarios nunca explorados por el hombre y que atesoran numerosos ejemplares de plantas raras, otros...
Una de las rutas más espectaculares es la llamada Adlerweg (ruta del Águila), en el tramo que va desde el Hafelekar, la estación de montaña a la que se accede en el funicular Nordkettenbanh, y sigue por Goetheweg hasta la solitaria y acogedora cabaña Pfeishüttel. Es una ruta bastante exigente (abstenerse principiantes) pero bellísima. Otra que también demanda gran experiencia parte del mismo lugar (Hafelear) y lleva al Frau-Hitt-Sattel, pasando por siete cumbres e incluyendo un tramo de escalada de 3.300 metros (el Innsbrucker Klettersteig), aunque, eso sí, muy bien asegurado con cables de acero y ganchos.
Quien prefiera la tranquilidad a las emociones fuertes puede escoger entre un sinnúmero de excursiones tranquilas.
Pero quien prefiera la tranquilidad a las emociones fuertes puede escoger también entre un sinnúmero de excursiones fáciles y tranquilas. Una de las más interesantes se encuentra al sur de la ciudad, en la montaña Patscherkofel. Basta seguir el Zirbenweg (Camino de los cembros), a 2.000 metros de altura, para encontrarse en medio de bosques vírgenes de este tipo de pino y laderas alfombradas de rododendros (los meses de junio y julio), un auténtico espectáculo floral. El recorrido no tiene más de siete kilómetros por senderos muy bien cuidados, así que se puede hacer perfectamente en familia.
Los caminos del Tirol están salpicados de blancos castillos que dominan el paisaje desde sus privilegiadas atalayas. Entre todos, destaca el de Schloss Ambras, donde vivió desde 1565 Fernando II, hijo del emperador, tras casarse con una plebeya y renunciar, por amor, a la corona de Polonia. Nadie me ha sabido explicar por qué se llama así la Sala Española, la más suntuosa de las estancias del castillo, que exhibe una espléndida colección de retratos de los Habsburgo, pero ya se sabe que, en aquella época, los parentescos entre las casas reales de Austria y España no eran infrecuentes. En otras dependencias, Ambras muestra una serie de valiosos y curiosos objetos personales de época, así como una sorprendente colección de armaduras de todos los estilos, formas y tamaños.
Otra interesante y cómoda actividad consiste en deslizarse corriente abajo por las verdes aguas del río Inn en una barcaza armada como un mecano, con piezas de plástico, para extasiarse en la contemplación de las montañas y olvidar que se está en una ciudad. De pronto, las fachadas de alegres colores que jalonan las márgenes del río se antojan elementos irreales, puestos allí para decorar el paisaje. De hecho, todo tiene un halo mágico en esta ciudad perfecta, hecha para caminar, salpicada de parques, perfectamente integrada en un entorno de verdes esplendorosos y cumbres nevadas.
En el dédalo de callejuelas históricas de Innsbruck, destaca la Torre de Vigilancia, elevándose sobre los tejados.
Por lo demás, Innsbruck es una ciudad que late con la fuerza juvenil de su universidad. En el dédalo de callejuelas históricas, destaca la Torre de Vigilancia, elevándose sobre los tejados y, muy cerca, el Tejado de Oro, una curiosa fachada destinada a conmemorar la personalidad del Emperador Maximiliano I. Pero no es su catedral, rematada por verdes cúpulas encebolladas que denotan la influencia bizantina, ni sus iglesias, ni monumentos, lo que más atrae de esta pequeña ciudad.
Hay algo indefinible en el carácter de Innsbruck que le hace a uno sentir que se encuentra en un lugar privilegiado. Tal vez sea la combinación de historia y modernidad, de cultura y naturaleza, de tranquilidad y dinamismo, de valle y montaña, de tradiciones e innovación, de lo viejo y de lo nuevo, de los deportes de invierno y las actividades del verano. Si de algo puede presumir esta ciudad es de una calidad de vida espectacular. O, si no, díganme en qué otro lugar del mundo sale del grifo un agua mineral de la máxima pureza, traído directamente de las montañas, sin filtros ni tratamiento alguno como aquí. No hay nada más fuera de lugar que pedir una botella de agua mineral en Innsbruck.
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