Sumergirse en Calistoga
En 1846, en plena fiebre del oro, el explorador Samuel Brannan encontró en el valle de Napa una pequeña zona volcánica salpicada de géiseres y termas naturales. Nacido en Nueva York, Brannan vio la oportunidad de transformar la zona en un balneario que rivalizara con el de Saratoga Springs, en la costa este del país...

Calistoga Ranch.
Compró 2.000 acres de terreno y anunció sus planes pero la emoción , dice la leyenda, le jugó una mala pasada. En lugar de afirmar »voy construir el Saratoga de California», Brannan acabó diciendo ante la prensa local «voy a construir el Calistoga de Salifornia». Y así quedó bautizada la región, Calistoga.
El balneario y hotel que construyó, abierto por primera vez al público en 1862, aún está en pie en el centro de la pequeña ciudad. Ahora es el Indian Springs Resort, uno de los más de veinte hoteles y spas de la zona que aprovechan el agua de las termas naturales para ofrecer piscinas de agua caliente o baños de barro de ceniza volcánica.
Indian Springs se convirtió en uno de los lugares más selectos de California a finales del siglo XIX, un santuario para el retiro y descanso del dinero de San Francisco. Cuentan que Robert Louis Stevenson se alojó en él durante su luna de miel y quedó tan fascinado por el lugar que decidió mudarse a los alrededores del monte Santa Helena a pocas horas de viaje a caballo.
Hoy, alojarse en el Indian Springs cuesta unos 400 dólares por noche en temporada alta si se escoge una de las cabañas privadas del recinto, la mejor opción. Los huéspedes tienen acceso libre durante todo el día a la gran piscina de agua caliente, varios juegos y actividades al aire libre –tenis, petanca y uno de los favoritos de los visitantes, croquet- e incluso bicicletas para pasear por el centro de Calistoga.
El auténtico lujo, sin embargo, se ha mudado a las afueras. Calistoga Ranch es probablemente uno de los mejores spas de EEUU y atrae a los visitantes más selectos del valle de Napa. Una cabaña de una habitación en temporada alta ronda los 800 euros por noche pero los huéspedes disfrutan de su propio jacuzzi privado. El spa incluye baños en agua mineral, masajes y tratamientos para la piel con barro y minerales de la zona.
Estando en el valle de Napa no podía faltar el guiño al mundo del vino. Calistoga Ranch tiene su propio viñedo y bodega, aunque en el restaurante se sirven caldos de todo el valle para acompañar un menú que, como mandan los cánones de la zona, se elabora con productos orgánicos y provenientes de granjas y huertas locales. Brannan, sin duda, tenía buen gusto.