Sankt Peterburg, 8107Rusia (Asia2)55 | Lun21 May | Mar22 May | Mie23 May | Jue24 May | Vie25 May | Sab26 May | Dom27 May | Lun28 May | Mar29 May | Mie30 May | Jue31 May | Vie01 Jun | Sab02 Jun |
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| Previsión | Tormentas | Despejado | Despejado | Despejado | Despejado | Despejado | Despejado | Despejado | Nubes y claros | Nubes y claros | Nubes y claros | Nubes y claros | Chubasco |
| Temperatura | 13.8°C de mínima y 22.4°C de máxima. | 13.9°C de mínima y 18.3°C de máxima. | 9.2°C de mínima y 13°C de máxima. | 6.6°C de mínima y 14.2°C de máxima. | 7.8°C de mínima y 17.7°C de máxima. | 9.8°C de mínima y 19.3°C de máxima. | 11.3°C de mínima y 19.2°C de máxima. | 11.6°C de mínima y 18.7°C de máxima. | 11.2°C de mínima y 18°C de máxima. | 10.6°C de mínima y 19°C de máxima. | 11.2°C de mínima y 19.1°C de máxima. | 11.9°C de mínima y 19.2°C de máxima. | 11.8°C de mínima y 19.3°C de máxima. |
| Lluvia | 79% y 2.18mm | 3% y 0mm | 4% y 0mm | 4% y 0mm | 7% y 0mm | 7% y 0mm | 9% y 0mm | 9% y 0mm | 10% y 0mm | 10% y 0mm | 38% y 0.48mm | 33% y 0.36mm | 76% y 2.01mm |
| Sensacion térmica | 13.3°C de mínima y 21.1°C de máxima. | 11.5°C de mínima y 14.4°C de máxima. | 4.4°C de mínima y 7.8°C de máxima. | 3.3°C de mínima y 10.4°C de máxima. | 7.2°C de mínima y 14.6°C de máxima. | 6.9°C de mínima y 15.7°C de máxima. | 8.6°C de mínima y 15.6°C de máxima. | 7.3°C de mínima y 15.0°C de máxima. | 6.8°C de mínima y 14.1°C de máxima. | 6.1°C de mínima y 15.3°C de máxima. | 8.5°C de mínima y 16.3°C de máxima. | 9.3°C de mínima y 16.4°C de máxima. | 9.2°C de mínima y 15.7°C de máxima. |
| Viento | 187°, 5.6km/h | 34°, 9.3km/h | 41°, 9.3km/h | 37°, 7.4km/h | 287°, 7.4km/h | 272°, 9.3km/h | 285°, 9.3km/h | 269°, 9.3km/h | 279°, 9.3km/h | 285°, 9.3km/h | 278°, 7.4km/h | 266°, 7.4km/h | 257°, 9.3km/h |
| Horas de sol | 11.3h | 16.4h | 16.3h | 15.4h | 15.9h | 14.9h | 14.9h | 14.6h | 13.5h | 11.7h | 10.4h | 11.8h | 7.8h |
La vida cotidiana guarda la historia para dar brillo a las ciudades. Por eso, dicen algunos que los 'nuevos ricos' rusos compran casa en Moscú y los 'ricos con clase' vuelven a San Petersburgo, donde el turismo también vive su particular Edad de Oro.
Hasta los nostálgicos pueden hablar de Leningrado, porque el dinero, el poder y el lujo sigue siendo la excusa para una nueva elite, que tiene fuertes vínculos con la estructura política de siempre en San Petersburgo. Los nuevos zares del gas y el petróleo saben que en la avenida Nevsky se encuentra todo lo más deseado, que el turismo vive una Edad de Oro y que los coches más lujosos de Europa se dejan ver en la fachada del Grand Hotel Europe. Las mejores tiendas y los cuerpos más brillantes son el reflejo de un refinamiento social que necesita trajes a medida.
Alejandro I, Nicolas I, Catalina la Grande o Pedro el Grande son algunos de los nombres a los que San Petersburgo debe parte de su gloria y esplendor. Museos, iglesias y sobre todo palacios fueron erigidos para gloria de la familia imperial y de la nobleza, que no dudaban en gastar el dinero en suntuosas creaciones donde el arte y la belleza eran ley. Y aunque no es de extrañar que un día el pueblo hambriento y sometido a la más absoluta miseria se revelara contra sus dirigentes, uno no puede menos que agradecer el legado de su mandato.
San Petersburgo es la ciudad de Pushkin, Gogol, Nabokov o Dostoievski... Todos ellos han mamado la esencia de una ciudad que parece hecha para el disfrute. A pesar del frío, sus calles transmiten una energía que supera los rigores del invierno. Curiosamente, todas las contradicciones de un pueblo se pueden encontrar en un mismo barrio. Después de una visita a la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, los orgullosos edificios del Museo Naval y el Palacio Menshikov quedan un tanto humillados.
Los viejos y sucios autobuses circulan a toda velocidad y parecen más decadentes cuando cruzan el puente Dvorstovyy sobre el río Neva. Si se atraviesa a pie los casi trescientos pasos que nos separan del corazón de la ciudad se entiende mejor lo que es el invierno ruso... A la izquierda el Hermitage, a la derecha el Almirantazgo en una plaza donde se refleja el poder de la vieja Rusia, como queriendo ser la antesala de la avenida Nevsky. Realmente, todo arranca de la plaza Dvortsovaya, donde se erige la Columna de Alejandro.
La fachada del Palacio de Invierno ya da una idea del gusto que tienen rusos por el estilo barroco.
Enfrente se levanta el Almirantazgo. Es imposible no verlo con su pináculo dorado, fue uno de los primeros edificios de la ciudad, aunque el que se ve hoy en día sea una construcción de 1823. A la derecha según se mira al río, se encuentra el conjunto de edificios que forman el Hermitage, incluyendo el Palacio de Invierno. Su fachada ya da una idea del gusto de los rusos por el estilo barroco. Columnas, dorados y pomposidad para orgullo de los zares y, posteriormente, la elite del Partido... A pesar de que en la era comunista despareciera más de un objeto, se conserva casi todo el patrimonio de este antiguo palacio.
Picasso, Matisse, Leonardo o Rembrandt... Todo parece poco para alojar tanta belleza. Quizás la zona que despierta más elogios y suspiros es la que muestra el arte ruso a través de los tiempos. Caras de orgullo para los iconos y un decidido aplauso ante los famosos huevos de la casa Fabergé, que fueran durante años el regalo favorito del Zar Nicolás. Hoy, las palabras prohibidas como dinero, vender o plusvalía se han incorporado al vocabulario ruso, ya que son miles las fortunas forjadas al abrigo de la Perestroika. Estos ciudadanos ávidos de lujo y glamour, aunque a veces se acerque a lo hortera y lo ostentoso, se pasean por las aceras con las grandes bolsas impresas con logotipos que hablan por sí solos. Dólares, euros o rublos y alguna tarjeta platino, todo se acepta en el nuevo San Petersburgo.
Desde los caballos del Puente Anichkov, como una clara alegoría a la doma de los caballos, hasta las cúpulas acebolladas de la Iglesia de San Salvador, todo mira hacia la Nevsky. La gran avenida que unifica la ciudad es muy larga y entre edificio y edifici tienen cabida pastelerías, tiendas de objetos y libros antiguos, farmacias, joyerías, restaurantes, cafés. Todo emerge en un semi-caos. En el número 17 aparece, con su fachada rosa, el Palacio de Stroganov de 1753, transformado hoy en museo. La familia Stroganov basó su fortuna en el comercio de pieles, y gracias a su chef francés se conoce hoy el plato Beef Stroganov.
Desde la inauguración de sus nuevas diez suites, el Grand Hotel Europe se ha reafirmado como lugar de referencia.
En la siguiente manzana se encuentra la Catedral de Kazán. Al ver la plaza con la catedral al fondo, uno experimenta la sensación de estar viendo algo familiar y es que se construyó a imagen y semejanza de San Pedro en Roma. Cruzando el canal, el siguiente edifico a la izquierda es la iglesia de Santa Katerina de 1783, y justo enfrente la antigua Duma municipal o Ayuntamiento. Detrás de la nueva tienda de Baboschka, donde la mujeres se pegan a sus escaparates y mirando de reojo a la escultura de Puskhin, aparece otro de los referente de la avenida, el Grand hotel Europe, que desde la inauguración de sus nuevas diez suites históricas se ha reafirmado como lugar de referencia.
Aquí hay de todo. A sus puertas, en lugar de carruajes de trineos, llegan limusinas y deportivos y las velas han sido substituidas por electricidad. Bellas mujeres, coches oficiales y un continuo entrar y salir. El precio del caviar está por las nubes pero en el hotel aún circula en abundancia, siempre servido en cristal y plata y un champán o un vodka Beluga con el que acompañarlo. No son pocos los grandes negocios y alianzas poderosas que se sellan entre el aperitivo de blinis con salmón y los postres de la repostería más sofisticada de la ciudad. Novelistas como Dostoyevski y Turgenev fueron habituales del Grand cuando una habitación costaba entre 1 y 15 rublos frente a los 18.000 que la cadena Orient Express, propietaria del hotel, cobra hoy en día.
El Grand es también un referente cultural, ya que siempre hay música en directo. Un arpa con el desayuno, un trío de cuerda para el té, y para la cena, en el restaurante Europa, cada noche hay una sorpresa artística. Danzad, danzad malditos que la belleza no tiene fin. Así es esta ciudad. Versace toma un pequeño pabellón junto al Teatro Alexandrinsky o Cerruti compite con Mont Blanc por una esquina cerca de la Catedral de la Sagrada Trinidad. Los zares de la tarjeta de crédito necesitan referentes.
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