Ni electricidad ni agua...
...la felicidad se aloja en una sencilla cabaña de madera. En el corazón de un bosque, a dos horas de coche de Estocolmo, la placidez del sueño está garantizada en Kolarbyn... ¡A menos que le molesten los ruidos nocturnos de la naturaleza!
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Es el establecimiento más rústico de Suecia: no sólo porque lo diga su página web, sino porque cuando se atraviesa la puerta, por denominarla de alguna forma, de una de las doce cabañas que componen su oferta, uno se percata de que, dormir en ellas es toda una aventura, no apta para los amantes del lujo y las comodidades, eso sí. En Kolarbyn no hay electricidad (aunque sí velas y lámparas de aceite, que darán un toque romántico a la estancia), se duerme en literas cubiertas con mullidas mantas de piel de oveja y la calefacción depende de una estufa de leña (que también puede servir de cocina), que el usuario debe cortar previamente.
Y es que en plena naturaleza, cada uno se lo guisa y se lo come: el campamento dispone de varias barbacoas donde los huéspedes pueden prepararse la comida que lleven ellos mismos o que pueden reservar con antelación en el supermercado de la localidad más cercana, Skinsskatteberg, lo más parecido a la civilización que hallará en los alrededores. Las cabañas tampoco disponen de agua corriente: si hay sed, es el huésped quien acude al pozo en busca de agua fresca. Y ojo: tampoco hay baños en el habitáculo. Al igual que en un camping, los retretes, también de madera, son comunes. ¿El único lujo? El complejo dispone de una sauna, con capacidad para diez personas, cuyo uso ha de pagarse aparte.
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Localizado en pleno bosque sueco, esta especie de camping para amantes de los animales, hippies y enamorados de la naturaleza, está situado a poco más de dos horas en coche de la capital. Las cabañas, bautizadas con nombres propios (las más popular es Margareta), fueron levantadas en 1996 por habitantes Skinsskatteberg que pretendían conservar esta forma tradicional de alojamiento. Uno de los atractivos de Kolarbyn, aparte de la posibilidad de dormir como antaño cuando no se disponía de ninguna comodidad, es el lago Skärjsön, donde se puede pescar y en el que los oriundos se bañan en verano. ¿Qué más se puede hacer? Los guías de este particular hotel ofrecen rutas en busca de animales salvajes, como los alces, los linces, aventuras nocturnas siguiendo a los lobos, que también habitan la zona e incluso, paseos familiares en busca de trolls, a buen seguro, más difíciles de encontrar que cualquiera de las bestias anteriormente citadas.
Kolarbyn está abierto para grupos durante todo el año. Las reservas individuales se aceptan desde abril hasta principios de octubre. Aunque las cabañas disponen de mantas, es recomendable llevar un saco de dormir (de no tenerlo, se puede alquilar allí mismo por un módico precio), ropa de abrigo, botas de montaña y los productos necesarios para el aseo.
|Kolarbyn. Skinsskatteberg. Bergslagen (Suecia). Tfno: + 46 (0) 73 40 61 01. www.kolarbyn.se.
| Precio: 350 coronas (unos 34 euros) por persona, 175 coronas (17 euros) para los niños. El establecimiento ofrece desayunos, a base de productos ecológicos, por 65 coronas (6 euros) por persona, 45 (4,5 euros) para niños.