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El mundo en zigzag de Rosita M.

El primero fue Salvatore Ferragamo hace ya casi veinte años. El paso de la moda a la decoración de hoteles es casi inevitable, sobre todo si ya se cuenta con un departamento dedicado a la casa y al diseño de interior. Es el caso de Bvlgari, Armani, Versace y ahora Rosita Missoni, una de las grandes damas de la moda, que ha decorado el hotel del mismo nombre en la capital de Escocia.

Javier Mazorra

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Actualizado martes 02/03/2010 18:05 horas
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En realidad, sólo se necesita de una cadena hotelera de prestigio que desee crear una nueva marca de calidad, con firma incluida. En esta ocasión, ha sido la escandinava Rezidor, que ya incluía los prestigiosos Radisson Blue pero buscaba algo especial para esos clientes, cada día más numerosos, que prefieren alojarse en un lugar único, creado por alguno de sus diseñadores favoritos. Como Rosita Missoni, que ha dado vida a una joya en Edimburgo.

Lo primero que llama la atención es el lugar donde se encuentra. En el mismo corazón de la Royal Mile, la columna vertebral del casco antiguo de la ciudad escocesa, rodeado por sus edificios más significativos. Se ha aprovechado un edificio del S.XVII pero más del 80% de la construcción es totalmente nueva y sin embargo se funde a la perfección con su entorno histórico. El encargado de esa proeza ha sido el gran Matteo Thun, responsable de joyas de la hostelería como el Hotel Side de Hamburgo o el primer NHow en Milán que en esta ocasión se ha puesto al completo servicio de doña Rosita, creando el envoltorio perfecto para su proyecto.

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Según él, esta vez, su única misión era hacer posible que el mundo en zigzag de la decana de la moda italiana se convirtiera en un espacio habitable. Para ello, ha creado un edificio rotundamente moderno de grandes dimensiones (alberga 135 habitaciones) pero utilizando la piedra caliza de tonos dorados característica de las construcciones de Edimburgo y unas formas directamente inspiradas en la ciudad que le rodea. Dos inmensos jarrones con rayas y zigzag en blanco y negro de la casa dan paso inmediatamente a un bar con vocación de convertirse en punto de encuentro imprescindible en la Old Town.

La recepción se esconde en un rincón oscuro y discreto, sólo iluminado por dos enormes pantallas que caen del techo. No se tarda en descubrir que doña Rosita no sólo ha introducido sus famosos estampados y diseños, presentes tanto en los uniformes del personal como en multitud de detalles decorativos, sino también objetos y muebles de sus diseñadores favoritos. Hay lámparas de Arne Jacobsen, piezas de Marcel Wanders, Eero Saarinen, sillas de Charles R. Mackintosh para que nadie se olvide que se encuentra en Escocia e incluso una Wishbone Chair de su admirado Hans S. Wegner. Predomina el blanco y negro pero hay muchas notas de color casi chirriantes que ayudan a crear ese ambiente ligeramente caótico, meticulosamente desordenado que caracterizan muchos de los hoteles de lujo contemporáneos.

En el restaurante desde donde se domina el ir y venir de la calle, se ha recreado el ambiente de una trattoria italiana, combinando mesas individuales, con espacios comunes donde compartir el almuerzo o la cena con extraños. Gracias al genio de Thun cada espacio público del hotel está abierto a otro sin por ello perder su propia identidad. Un efecto que mantiene en el resto del edificio gracias a la colocación de ventanas en lugares clave. La ciudad siempre está presente. Se puede estar esperando el ascensor pero sólo hay que mirar hacia un lado para que aparezca la Catedral o el Castillo.

En las habitaciones, decoradas de forma individual por Rosita M., todo parece girar alrededor de esos toques emblemáticos de la casa: una colcha en zigzag, unas rayas de color en el testero, los albornoces blanco y negro en el cuarto de baño. Algunos elementos proceden de sus tiendas pero otros muchos, han sido creados especialmente para el hotel. La única decoración ajena a Missoni es la vista que se contempla desde las ventanas. Thun se ha ocupado de que casi todas las habitaciones tengan un regalo para los ojos al asomarse a la ventana. Si hubiera que elegir sólo dos, habría que quedarse quizás con la 401 y la 507. No son suites pero se integran en uno de los paisajes más espectaculares del planeta.

Hotel Missoni | 1 George IV Bridge. Edimburgo. Tfno: 0044 1312 206 666. www.hotelmissoni.com. A partir de 240 euros.

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