Ficha práctica

  • DÓNDE

    Hôtel du Palais - Imperial Resort & Spa. Avenue del'Impératrice, 1. 64200 Biarritz (Francia). Tfno.: +33 0 5 59 41 64 00. www.hotel-du-palais.com.

  • HABITACIONES

    132 habitaciones (clásicas, de 25 metros cuadrados; y de lujo, de 35 metros cuadrados) y 22 suites.

  • PRECIO

    Desde 300 euros, con ofertas especiales.

  • CATEGORÍA

    Cinco estrellas.

  • TIPO DE HOTEL

    Palacio histórico. Gran Lujo. Romántico.

Lujo imperial sobre el océano

Noelia Ferreiro

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Actualizado martes 12/01/2010 18:00 horas

Corría un día cualquiera del año 1954 y el Hotel du Palais, que había concluido una meticulosa renovación de sus instalaciones bajo la batuta de un maestro decorador, inauguraba por fin la joya de su corona: una suntuosa piscina californiana colgada sobre las olas del Cantábrico, con agua de mar climatizada y un elegante marco de jardines, sombrillas y tumbonas. Comenzaba la fiesta, con el brindis y el fasto habitual... pero faltaba el primer chapuzón, reservado a dos jóvenes apuestos: Frank Sinatra y Gary Cooper, que hicieron los honores del evento porque ya por entonces se contaban entre los más fieles clientes de este exclusivo establecimiento de Biarritz, a cuyos saraos de prestigio -narran las crónicas rosas- nunca solían faltar.

Frank Sinatra y Gary Cooper, pero también Jayne Mansfield, Bing Crosby y Porfirio Rubirosa desfilaron aquel día por el hotel, como en otra época lo habían hecho Charles Chaplin, Stravinsky, Pierre Loti, Ernest Hemingway o el Maharajá de Kapurthala, y antes, mucho antes, todo un cortejo de príncipes y nobles como la Reina Victoria, Eduardo VII, la Princesa Yourievsky, el Rey de Hannover o la Emperatriz Elisabeth de Austria, más conocida como Sisí.

¿Qué es lo que tiene este hotel para atraer a los personajes más ilustres de cada momento? Simplemente, estilo, eso que nunca pasa de moda. Lujo, sí, pero ni desusado ni pomposo. Y fastuosidad, también, pero distinguida, con buen gusto. Así ha sido desde sus inicios, cuando no era un hotel sino la Villa Eugenia, aquella residencia de verano que el propio Napoleón III mandó construir para su esposa, Eugenia de Montijo, cuyo corazón había quedado prendado de esta ciudad francesa de la costa vasca donde transcurrieron las vacaciones de su infancia. Entonces Biarritz era ese pequeño puerto pesquero al que alguna vez había cantado Víctor Hugo. Y lo que luego sería el palacio estival de la pareja imperial, una simple colina arenosa que dominaba el mar, cerca de la meseta del Faro.

Con la creación de Villa Eugenia nació, de alguna manera, la vitrina de Biarritz, el símbolo de esta hermosa ciudad vascofrancesa que pronto se convertiría en punto de encuentro de la aristocracia europea. Un hecho que no se vería alterado cuando, en 1880 el palacio se convirtió en Casino -fue comprado por la Banque Parisienne-, ni mucho menos cuando, en 1893, se transformó en el Hotel du Palais, en pleno esplendor de la Belle Epoque.

Pero como todo lo que tiene su historia, los azares del tiempo recogen luces y sombras, aspectos frívolos y mundanos, momentos más o menos brillantes. En febrero de 1903, justo en la época en que las fiestas se sucedían casi a diario y el champán corría a borbotones por sus salas, el Du Palais fue pasto de las llamas y requirió una reconstrucción. También llegaron después las guerras -las Mundiales y la Civil Española- y con ellas el hotel se recicló en hospital para los heridos del frente. Y entre medias, el crack de Wall Street de 1929, que también ensombreció sus años dorados.

Nada, sin embargo, logró restarle ese esplendor que llega hasta nuestros días y que nos transporta a otra época de calesas y diligencias, de sombrillas y miriñaques, de bailes bajo lámparas de araña y orquestas con caballeros en frac. Un esplendor que ha seducido al mundo del cine y lo ha convertido en escenario de múltiples filmes como Le soleil se lève aussi, con Ava Gardner y Tyron Power; Stavinsky, con Jean-Paul Belmondo, Mis noches son más bellas que tus días, con Sophie Marceau... y, el más reciente, Cheri, con Michelle Pfeiffer, dirigido por Stefen Frears.

El Hotel mantiene intacta su situación privilegiada, la misma que asentó esa fama de «Biarritz, reina de las playas y playa de los Reyes», y la que le convirtió en la joya de esta estación balnearia. Pero también mantiene intacto su estilo Segundo Imperio que le confiere un encanto peculiar: techos altísimos, amplios espacios, mobiliario original de la época -conservado a lo largo del tiempo o adquirido en los mejores anticuarios de Francia- y baños con marmol de Carrara. Todo ¿por qué no? perfectamente integrado en la modernidad: acceso a Internet, aire acondicionado, pantalla plana LCD con televisión interactiva...

El Du Palais cuenta además con un Spa Imperial de 3.000 metros cuadrados y tratamientos con productos Guerlain, un salón de peluquería y una terraza solarium. Ello y el apartado gastronómico -tres restaurantes comandados por el afamado chef Jean-Marie Gautier- ponen la guinda al hotel, junto con esa piscina exterior que tuvo tan sonado estreno.

Servicios

Tres restaurantes: Le Villa Eugenie, L'Hippocampe y La Rotonde. Dos bares. Piscina exterior de agua del mar climatizada. Un Spa Imperial de 3.000 metros cuadrados con todo tipo de tratamientos. Además, todas las habitaciones cuentan con acceso a Internet, aire acondicionado, pantalla plana LCD con televisión interactiva, albornoces, servicios de habitaciones las 24 horas y minibar.

Nos gusta por

Su solera. Porque la Historia late en sus gruesos muros y bajo el artesonado de sus salones. Porque su encanto te transporta a otra época sin pretenciosidad alguna. Porque recoge de tal manera la fascinación por el pasado y los prestigios de la tradición que, a pesar de los tiempos modernos, nunca pasará de moda.

Su gastronomía. Uno de los puntos de excelencia del Hotel du Palais. Al frente: el chef Jean-Marie Gautier, famoso por diseñar una cocina de corte tradicional pero no exenta de creatividad, y en cuyo haber se cuenta una Estrella Michelín y uno de los premios de mayor prestigio en Francia: el Meilleur Ouvrier de France (Mejor Artesano de Francia).

Como llegar

Biarritz tiene aeropuerto a 3 km del centro de la ciudad. Sin embargo, no hay vuelos directos desde España. Otra opción es ir por carretera, ya que está a 40 kilómetros de San Sebastián, a donde vuela Iberia y Air Nostrum.

Prohibido perderse

La ciudad de Biarritz. Su encanto es innegable. Y no sólo por la Grand Plage, la playa que se extiende a los pies del Hotel du Palais, sino también por su viva animación -esas tabernas para tomar vinitos- y por su intensa programación cultural: el Festival Internacional de Programas Audiovisuales, el Festival Internacional de Cine y Culturas de América Latina... y Museos como el del Mar, del Chocolate o de Arte Oriental.

Los numerosos rincones naturales de los alrededores. Desde las laderas y los valles de los Pirineos hasta La Rhune, San Juan de Luz, Bayona, Espelette, Arcangues... e incluso San Sebastián y la bella Fuenterrabía, a decenas de kilómetros de Biarritz.

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