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El refugio sagrado de una princesa

Desde hace más de quince años, este insólito hotel en los mismos límites del Parque Nacional Marino de Krabi, en Tailandia, ha sido una referencia en la forma de entender el lujo, desde un punto de vista ecológico, en gran parte del sureste asiático.

Javier Mazorra

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Actualizado jueves 18/02/2010 19:40 horas
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En un país donde el lujo en la hostelería consigue sus máximos niveles de expresión, hay unos pocos establecimientos que permanecen como ejemplos, para que los demás sigan la pauta. Uno de ellos es sin duda el Rayavadee de Krabi. No es ninguna casualidad que, año tras año, desde su inauguración, haya sido incluido entre los mejores hoteles del mundo y que haya conseguido muchos de los grandes premios del sector.

La apuesta en un principio no podía ser más arriesgada, ya que se trataba de construir en las cercanías de uno de los lugares más secretos y sagrados de la costa tailandesa de Andamán. Cuentan que en el sur de Tailandia, hace más de dos mil años -quizás en tiempos de la conquista de Alejandro Magno de gran parte de Asia- Srikula-Devi, una princesa o rayavadee hindú, huyendo de su país, naufragó en una playa de la península de Phra-Nang, encontrando refugio en una cueva de los alrededores donde muy pronto se convertiría en una diosa en vida. Desde su muerte, miles de peregrinos se acercan a este lugar sagrado las noches de luna llena portando un falo votivo para que esta bella princesa interceda y resuelva sus problemas de fecundidad.

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Sin talar un solo árbol del bosque original de cocoteros, el arquitecto Chanimit Nawarat construyó en este privilegiado entorno un centenar de estructuras redondas de dos pisos, inspiradas en las mezquitas del sur de Tailandia. Consiguió lo que parecía imposible: respetar el lugar donde se encuentra -a dos pasos del Parque Nacional Marino de Krabi-, pero al mismo tiempo ofrecer lujo asiático en estado puro.

Desde su inauguración, el hotel se ha convertido en un modelo de desarrollo turístico para el resto del país. La vida selvática permanece prácticamente intacta a su alrededor. Sigue habiendo multitud de monos salvajes, lagartos y todo tipo de aves marinas, cuya vida no parece haber sido afectada por la llegada de estos nuevos moradores.

Pero la experiencia Rayavadee comienza bastante antes de llegar al hotel. Por mucho que hayamos leído o visto algunas de las películas rodadas en la zona, incluida alguna de James Bond y la adaptación de La Playa de Alex Garland y protagonizada por Leonardo DiCaprio, nada nos prepara a ver desde el mismo avión antes de aterrizar, ya sea en Phuket o en el nuevo aeropuerto de Krabi, cómo el horizonte se va llenando de islas. Docenas de minúsculos puntos verdes salpican un mar de extraños colores; tan pronto es azul turquesa, como rojo o, incluso, amarillo...

Y de pronto ya se está en tierra rodeado por enormes plantaciones de caucho. Mientras que la mayoría de los pasajeros tienen como destino final un hotel en las cercanías, unos pocos elegidos aún tendrán que esperar para llegar a su destino final. Ese contratiempo está más que justificado, ya que ese lugar lejano, casi inaccesible, es para muchos especialistas en la zona el más hermoso y conmovedor de toda Tailandia.

A pesar de que la península de Phra-Nang se encuentra en tierra firme, los últimos kilómetros sólo se pueden realizar a través del mar, en una lancha rápida. Un mar donde descubrimos cómo esos minúsculos puntos verdes que veíamos desde el aire se van convirtiendo en extraños montículos de piedra calcárea, de formas caprichosas; algunos rodeados de playas de arena blanca; otros, en cambio, parecen prácticamente inexpugnables, convirtiendo este rincón del mar de Andamán en un misterioso mar encantado.

Cuando aún no hemos salido de nuestro asombro, aparece una bahía bordeada por cocoteros y protegida por grandes formaciones rocosas. Allí, un pabellón de madera con aire decadentemente colonial, aguarda al visitante para introducirlo en el exclusivo microcosmos de Rayavadee. Desde ese momento, las sorpresas se suceden pero con un ritmo y una cadencia que sólo consiguen dominar los asiáticos y, muy en especial, los tailandeses. Nunca hay que esperar demasiado, pero tampoco hay prisa. Las atenciones se suceden. Los sentidos no saben bien si atender antes los placeres que proporciona la vista, el gusto o el oído.

Al llegar al pabellón asignado, la abundante madera, la calidad de las sedas y tejidos que nos rodean piden de inmediato ser acariciados. Estas construcciones circulares que ocupan un espacio mínimo pero que al tener dos pisos dan plena libertad para crear una amplia residencia, se prolongan a través de las ventanas por el bosque hasta el mar.

Hay tres playas donde escoger. Desde la de Nam Mao se ve el amanecer, y es allí donde todavía quedan algunas de las cabañas más primitivas. La más perfecta y conocida es la de Phra-Nang, en uno de cuyos extremos se esconde la cueva secreta de Srikula-Devi, donde cientos de falos de todos los tamaños acompañan la imagen de la diosa. La playa de Railay, en cambio, es el lugar perfecto para contemplar la puesta de sol, que en esta parte del planeta es tan rápida como espectacular.

Frente a cualquiera de estas playas de arena blanquísima y agua transparente cuya temperatura rara vez baja de los 28 grados, surgen docenas de islas pidiendo ser descubiertas. Con marea baja se unen a través de istmos de arena, lo cual hace más fácil la exploración de sus arrecifes de coral, repletos de peces de colores.

Al caer la noche y antes de elegir uno de los tres restaurantes donde la gastronomía tailandesa alcanza un punto de exquisita sofisticación, llega el momento de disfrutar del spa, posiblemente uno de los más completos de esta parte del mundo. Las sesiones de masaje y tratamientos nunca duran menos de una hora y lo normal es que alcancen los 120 minutos. Son tantas las posibilidades que en una semana sólo podríamos probar una mínima parte del programa completo que ofrecen en este inusitado refugio de una princesa.

| Rayavadee. 214 Moo 2, Tumbon Ao-Nang, Amphur Muang 81000 Krabi (TAILANDIA). Tfno.: (66) 7562 0740 3. www.rayavadee.com. A partir de 500 euros. El Hotel forma parte de la marca de calidad ‘Leading Hotels of the World’.

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