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Blog Blog 5ª Avenida, por Ángel Jiménez de Luis

San Francisco en turquesa
y verde

Vuelvo a la Costa Oeste para una conferencia de tecnología pero ya en el aeropuerto de Nueva York me doy cuenta de que lo que realmente me interesa del viaje, más que tres días de charlas sobre redes y software, es el hotel en el que me hospedo en esta ocasión.

Ángel Jiménez de Luis

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Actualizado jueves 19/11/2009 19:14 horas

La primera vez que visité la ciudad (no hace tanto) el área en torno al centro de conferencias Moscone era todavía zona de guerra. A unos pasos de mi hotel se empezaban a colocar los cimientos del W, el nuevo centro comercial Bloomingdales ni siquiera estaba sobre plano y cualquier visita al oeste de la calle cuatro por debajo de Mission St. tenía que hacerse en taxi o sin cartera.

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SoMa –que es como se conoce al área sur, bajo la calle Market- ha cambiado mucho en los últimos diez años y aunque no tiene el encanto de otras zonas de la ciudad, es ahora el lugar en el que se esconden los restaurantes más hip y donde se ha mudado gran parte de la población joven de la ciudad. Calles limpias y seguras –o al menos todo lo seguras que pueden ser en San Francisco- si se saben evitar ciertas manzanas. Nueva York, la ciudad más segura del país, me tiene mal acostumbrado.

En la calle cinco con Howard se eleva ahora un rascacielos de 32 plantas color azul turquesa que yo recordaba como un solar. Es el nuevo hotel Intercontinental, con 550 habitaciones y 14 suites. Tengo buen karma viajero y al hacer el check in me hacen upgrade a la planta presidencial, la 31. Suena bien, sin duda, pero en esta zona de la ciudad las vistas no son memorables y mi habitación apunta al sureste, donde apenas queda nada interesante que ver, quitando el estadio de baseball de la ciudad y una de las autopistas.

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Es con diferencia uno de los hoteles más agradables en los que he estado en San Francisco. Ayuda el hecho de que el hotel apenas lleve abierto un año al público, el estilo minimalista, que han bautizado como neo-japonés, y que mi cama tenga casi el tamaño de mi apartamento.

A sólo unas puertas de mi habitación está la suite presidencial, considerada una de las mejores de EEUU, con dos plantas, dos terrazas privadas, piano, chimenea y mesa para ocho comensales. El precio por noche es de 4.500 dólares –unos 3.000 euros- pero entre las ventajas está la posibilidad de cenar en la propia habitación un menú elaborado por Dominique Crenn en el restaurante del hotel, Luce, premiado con una estrella Michelin. Dominique es famosa en EE.UU., entre otras cosas, por su participación en The Next Iron Chef, uno de los programas más seguidos de The Food Network, el canal cocina de esta país. A pesar del nombre italiano del restaurante, la cocina se acerca más al género creativa americana.

El spa del hotel tiene una piscina climatizada y 10 salas de tratamiento con productos de Murad. Es inevitable, estando en San Francisco, tropezar con la sala de fitness, de grandes dimensiones o ignorar el enfoque sostenible y ecológico de todo el establecimiento. El Intercontinental es el hotel más grande que ha conseguido la certificación LEEDs de respeto al medio ambiente. Las duchas una la mitad de agua que las convencionales (aun así tienen presión suficiente), las llaves de la habitación están fabricadas con materiales reciclables, las luces consumen un 60% menos energía que otros sistemas de iluminación convencionales y el sistema de tratamiento de residuos y compostaje del hotel funciona con energía solar.

Sobre el blog

La vida, como cualquier viaje, se puede hacer en primera clase. Descubra los lugares, objetos y placeres reservados a quienes no tienen límite en la tarjeta de crédito.

Sobre el autor

Ángel Jiménez de Luis, periodista, vive con el temor constante de acostumbrarse a una vida que no puede permitirse pero que disfruta en pequeñas dosis. Escribe también El Gadgetoblog.

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