La capital de Estados Unidos también es la de la masonería, sobre todo después del éxito de 'El símbolo perdido', obra del popular escritor Dan Brown. Y es que pocas veces una organización de estas características ha dejado tantos rastros en una sola ciudad. Los recorremos.
Desde que salió a la venta El símbolo perdido, el último best-seller del popular escritor Dan Brown, Washington añadió a su condición de capital de los EEUU, la de capital internacional de la masonería. Y es que, más allá de la historia de ficción del detective Robert Langdon, la realidad es que hay pocos casos en los que la masonería haya dejado tantas huellas en la fisonomía de una ciudad.
No en vano, varios de los personajes clave en el diseño y construcción de Washington pertenecían a algunas de las logias masónicas que proliferaron en las colonias británicas del Nuevo Mundo. El más importante de ellos, el propio George Washington, primer presidente y padre de la nación. Fue él quien decidió construir una nueva ciudad como capital del nuevo país y quien presidió las diversas ceremonias, ricas en simbología masónica, en las que se puso la primera piedra de sus principales edificios.
Las referencias masónicas son evidentes en la simbología que contiene la decoración de edificios como el Capitolio o el Monumento a Washington. También en que la urbe tenga un forma de diamante. Sin embargo, algunos van más allá y ven símbolos ocultos en el mapa de la ciudad. Por ejemplo, argumentan que si se une con una línea recta las plazas de Dupont, Logan, Scott, Mount Vernon y la Casa Blanca aparece una estrella de cinco puntas, símbolo que representa la perfección del maestro masón al dominar las cinco grandes cualidades: la fuerza, la sabiduría, la virtud, la caridad, y la belleza.
El mejor lugar para empezar una ruta por el Washington masón es quizás el majustuoso Capitolio de la ciudad.
El mejor lugar para empezar una ruta por el Washington masón es quizás el Capitolio, la construcción más majestuosa de una ciudad pensada para exudar pomposidad. El edificio fue reconstruido tras ser bombardeado en la guerra contra el Reino Unido de 1812, y no se completó su enorme cúpula hasta 1855. Es posible visitarlo sin necesidad de reserva y el tiempo de espera no suele ser muy largo, pues se inician visitas guiadas cada 20 minutos. En el recorrido, se pueden apreciar varios símbolos de raíz masona. Por ejemplo, la estatua de El carro de la Historia, situada en el National Statutary Hall, la sala que albergó el primer hemiciclo.
Otra obra que cautiva la imaginación por su rico sombolismo es La apoteosis de Washington, la pintura de Constantino Brumidi que adorna la cúpula y que representa la ascención a los cielos del prócer patrio. Coronando la cúpula, se encuentra La estatua de la libertad, elaborada por el masón Thomas Crawford. Detrás del Capitolio, a tan sólo un centenar de metros de distancia, se levanta la Biblioteca del Congreso, considerada por Dan Brown «la más impresionante del mundo». De estilo neoclásico, como la mayoría de edificios oficiales de la ciudad, el mayor interés reside en la opulenta decoración de su interior.
Para acceder a su colección de 58 millones de manuscritos es necesario tener un carné gratuito, pero el trámite requiere visitar otro edificio y perder un tiempo que el turista no suele tener. Sin embargo, la entrada al Gran Hall es libre como lo es echar un vistazo desde una terraza a la sala principal de lectura, situada bajo una cúpula de 50 metros de altura. En el barroco Gran Hall, repleto de símbolos masones como los ángeles que en un rincón del techo sostienen un escudo con el Libro de la Sabiduría y la Lámpara de la Verdad, se encuentra una de las tres copias de la Biblia de Gutenberg. Asimismo, en una sala adjunta, se puede apreciar un mapa mundi con fecha de 1507, notorio por ser el primer documento donde aparece la palabra América.
De los monumentos de la ruta, uno sólo está fuera de los límites de la ciudad, el George Washington Masonic Memorial.
La visita del otro celebérrimo edificio de la ciudad, la Casa Blanca, es más mucho más difícil, pues se debe preparar con meses de antelación y gestionar a través de la Embajada española. El resto de edificios de la ruta es de acceso libre como el Jardín Botánico, a los pies del Capitolio, la Catedral Nacional de Washington, con sus gárgolas y su simbología ecuménica, o la House of Temple, el majestuoso templo masónico de la calle 16 y en el que tienen lugar algunos pasajes clave del libro de Dan Brown. Para subir al Monumento a Washington, en forma de obelisco, es necesario reservar por Internet o acudir muy pronto por la mañana, cuando se reparten de forma gratuita los tickets.
De los monumentos de la ruta, uno sólo se encuentra fuera de los límites de la ciudad, el George Washington Masonic Memorial. Sin embargo, la estación de metro de King Street está justo a su lado. Conocido por su torre escalonada, y su enorme escultura del compás y la regla con la G en su interior, símbolo masón por excelencia de los EEUU, esta especie de museo ofrece información no sólo George Washington, sino a los otros 14 presidentes masones del país.
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