Cuando se piensa en los pueblos del interior de Cádiz viene a la memoria el calificativo de blanco. Sin embargo, lo inmaculado de los muros gaditanos nada tiene que envidiar al verde del patrimonio natural que rodea sus localidades.
Nuestro recorrido comienza en Jimena de la Frontera, localidad en la que destaca su castillo árabe, que pasó a ser renovado por los cristianos cuando éstos se hicieron con el poder, y por las casas apiñadas de su casco antiguo. En Jimena se encuentra uno de los centros de interpretación del vecino Parque Natural de los Alcornocales, una de nuestras primeras paradas verdes.
La mejor forma de disfrutar desde el coche de este parque es tomar, desde la circunvalación de Jimena, la carretera CA-3331 en dirección a Alcalá de los Gazules. Estrecha y no exenta de curvas, la ruta nos permitirá hacernos una idea de esta extensión de 170.000 hectáreas protegidas, en las que predomina el alcornoque pero también el acebuche, el quercus o el roble.
Aproximadamente unos cinco kilómetros antes de llegar al puerto de Galis se encuentra el área de La Sauceda, desde donde parten varios senderos: el más conocido es el que, en cinco horas, permite coronar el pico del Aljibe, aunque hay otros, incluso algunos recomendados para los amantes de la bicicleta. Siguiendo en dirección hacia Alcalá nos encontraremos con otra área desde la que iniciar más excursiones: desde la zona de El Picacho es muy recomendable hacer el sendero de la Garganta de Puerto Oscuro que, aunque se trate de una ruta sencilla, permite adentrarnos en el bosque autóctono e incluso poder ver el nacimiento del río Barbate.
Tras dejar la A-2304 llegamos a Alcalá de los Gazules, en la que destaca la plaza de San Jorge con la iglesia del mismo nombre que fue edificada, como otras muchas en la región, sobre los restos de una mezquita. Alrededor del pueblo hay numerosas huellas romanas como testimonian los restaurados depósitos de agua de La Salada, que abastecían a la ciudad romana en su día.
Dejamos esta localidad en busca de otro espacio verde que merece ser visitado: el Parque Natural de la Breña, junto al litoral, haciendo antes un alto en el camino en el bonito pueblo de Vejer. A la salida de Alcalá, la A- 2304 nos lleva hasta la autopista A-381. A unos 16 kilómetros tomaremos la salida 31 A-396 Medina oeste para seguir en dirección Medina Sidona y Vejer. Cuando hayamos atravesado Cañada Ancha seguiremos por la N-340 para, seguidamente, continuar por la C-343 hasta nuestro destino.
«En Vejer se está estupendamente en otoño y en invierno, no hay tanta gente como en verano y tampoco hace mucho frío, incluso hay épocas en las que te puedes bañar en la playa». Quien habla dejó la fría Castilla hace años para abrir una tienda de camisetas en Vejer de la Frontera. Y aquí sigue, feliz. Tampoco es difícil serlo en este bello y apacible pueblo andaluz situado sobre una loma, a unos diez kilómetros del litoral. Los inmaculados muros del pueblo atesoran mucha historia, pues ya en la Edad de Bronce se levantaron las primeras fortificaciones en el lugar. Vejer fue declarado monumento nacional en 1978.
En el pueblo merece la pena pasear sin prisa por cualquiera de sus estrellas calles, sin dejar de visitar monumentos imprescindibles como el Castillo marroquí y la Iglesia Gótica, que se construyó sobre una antigua mezquita. La localidad no tiene playa, aunque en el término municipal se encuentra la de El Palmar, muy conocida por los amantes del surf. Otras que no pueden dejar de pasearse son las de Caños de Meca -localidad situada a unos 16 kilómetros y que debe su nombre a las cascadas de agua dulce que caen por sus acantilados provenientes del Parque Natural de la Breña- y Marismas del Barbate.
Para llegar hasta Caños basta tomar la A-2230 a la salida de Vejer y seguir después por la A-2233: tras atravesar Zahara habremos llegado a Caños, destino favorito de hippies y de nudistas. El parque natural, en el que encontraremos dunas, acantilados, pinos y marismas, une Caños con Barbate. Allí se pueden realizar diferentes rutas senderistas (sendero del acantilado, con impresionantes vistas; sendero Torre de Meca o Caños-Torre de Meca). El espectáculo para los sentidos está asegurado.
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