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Blog Blog 5ª Avenida, por Ángel Jiménez de Luis

En el Concours d’Elegance
(o muy cerca)

Es la exhibición automovilística más exclusiva del mundo y uno de los eventos benéficos más famosos de Estados Unidos. Se celebra, como cada año, en el prestigioso campo de golf de Pebble Beach.

Ángel Jiménez de Luis

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Actualizado viernes 21/08/2009 12:56 horas

Llego a Carmel con la idea de pasar dos días por la zona de la península de Monterrey. Esta ciudad, fundada cincuenta años después de que Colón descubriera América por el explorador Juan Rodriguez Cabrillo, se hizo famosa hace unos años por contar con un alcalde un tanto singular: Clint Eastwood. En realidad, a Carmel le sobran motivos para atraer a cualquiera que esté en la costa oeste de Estados Unidos y Eastwood debería ser el menor de todos ellos.

Buscar hotel para una noche se convierte en misión imposible. En Carmel hay unas 45 pensiones o Bed and Breakfast –por ordenanza municipal no hay edificios de gran tamaño, aceras o alumbrado público fuera de las calles comerciales- y casi todas han colgado el cartel del completo. En la oficina de turismo me dicen que hay un evento automovilístico y de repente me doy cuenta de que, sin haberlo planeado, he aterrizado en Carmel justo el fin de semana en el que se celebra el Concours d’Elegance. Maldita mi suerte. O bendita.

[foto de la noticia]

El Concours d’Elegance es uno de los eventos benéficos más famosos de Estados Unidos. Si le gustan los coches o el golf, es posible que haya oído hablar de él. Se celebra cada año en el prestigioso campo de Pebble Beach –uno de los más exclusivos del mundo y situado a unos minutos en coche de Carmel, entre las curvas de la famosa Carretera de las 17 millas, la 17 Mile Drive-. Es el broche final a toda una semana de eventos relacionados con el motor en el que están presentes las marcas más famosas y los coches más lujosos del mundo.

Encuentro un hotel casi a última hora gracias a la Cámara de Comercio de la ciudad –hablaré de él la próxima semana, merece la pena- y lo primero que me encuentro en el parking es un Ferrari F360 al lado de dos Porsche de los que ni siquiera me molesto en mirar el modelo. En menos de 30 metros cuadrados debe haber más de un millón de dólares en motor, carrocería y ruedas. Empiezo a sacar fotos pero al poco tiempo me doy cuenta de que es inútil. Podría pasarme toda la tarde fotografiando coches en el pequeño pueblo y en cada esquina encontraría un vehículo aún más exclusivo.

En Ocean Avenue, la avenida principal, salpicada de boutiques de lujo (no las hay de otro tipo en Carmel By The Sea) aparcan en paralelo Bentleys, más Ferrari, algún Lamborghini, Porsche... es como si nadie en este planeta hubiese oído hablar de Toyota, Audi o BMW. A mí no es que me gusten especialmente los coches pero entiendo que lo que estoy viendo haría llorar a más de un aficionado del motor. Tengo algunas fotos, las estoy haciendo circular entre amigos.

[foto de la noticia]

Todos estos coches han participado en diferentes pruebas y exhibiciones, entre ellos rutas y carreras en la 17 Mile Drive o el circuito de Laguna Seca. Muchos dueños han venido desde Los Angeles, San Diego, Las Vegas o San Francisco exclusivamente para este fin de semana y el domingo por la tarde y el lunes se apresuran a abandonar Carmel en lo que debe ser uno de los atascos más lujosos del mundo (por cierto, nota mental, el Ferrari F360 tiene muy poco espacio para equipaje, la pareja propietaria del modelo aparcado en mi hotel discute el lunes por la mañana sobre cómo organizar los cuatro minúsculos bultos para que pueda cerrar el capó. Parece una partida de Tetris con piezas de Gucci y Luis Vuitton).

El Concours d’Elegance es el broche final de todo este espectáculo. Este año se celebra la 59º edición y al igual que otros años la exhibición se limita a modelos clásicos –de antes o inmediatamente después de la segunda Guerra Mundial-, prototipos y cualquier coche que destaque por su elegancia o valor histórico.

Este año han participado 233, alineados como es tradicional en el hoyo 18 del campo de Pebble Beach y con un valor de conjunto superior a los 200 millones de dólares. Vienen de todas partes del mundo –hay muchos vehículos y propietarios italianos, por ejemplo- y sus dueños han pasado años restaurando las piezas y poniéndolos a punto para el evento. Las normas del Concours d’Elegance prohíben presentar un mismo vehículo en un plazo inferior a 10 años, una vez el coche entra en exhibición tiene sólo esa oportunidad en la década para ser elegido como ganador, salvo que cambie de dueño o se haga una profunda restauración.

Este año se ha batido record de asistencia, más de 5.000 personas se han acercado a ver los coches. Entre tanto deportivo y clásico, y en medio de esta lluvia de millones, está claro que si hay crisis, no es por estas latitudes.

Sobre el blog

La vida, como cualquier viaje, se puede hacer en primera clase. Descubra los lugares, objetos y placeres reservados a quienes no tienen límite en la tarjeta de crédito.

Sobre el autor

Ángel Jiménez de Luis, periodista, vive con el temor constante de acostumbrarse a una vida que no puede permitirse pero que disfruta en pequeñas dosis. Escribe también El Gadgetoblog.

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